viernes, 14 de septiembre de 2012

Defendamos el estado de bienestar

El pasado 3 de septiembre volvía a entrar por las puertas de mi Instituto. Me adentraba en un edificio con más de 40 años, testigo de cómo a partir de principios de los años 70 del pasado siglo y con la instauración de la democracia se multiplicó la oferta de la educación pública a pasos agigantados. Córdoba contaba en 1970 solamente con dos institutos, el IES Góngora y el IES Séneca. En 1971 y en 1972 se amplía la oferta en educación secundaria pública a dos más, el IES López Neyra y el IES Averroes, respectivamente. A finales de esta década se crean el IES Blas Infante y el IES Galileo Galilei. En la década de los 80 se aumentaría el número de plazas en secundaria con el IES Trassierra, el Alhakén II, el Gran Capitán y Fidiana. El IES Medina Azahara sería el primero de los que se fueron creando en la década 90. Después se construiría el IES Tablero, el IES Zoco, etcétera, sin olvidar al IES Maimónides y Fuensanta, antiguos centros que sólo disponían de Formación Profesional.
Hemos pasado de sólo dos centros de educación secundaria a principios de 1970 a los alrededor de 20 actualmente existentes. Podemos decir que la oferta ha ido aumentando hasta llegar al 1.000%, gracias a la apuesta decidida por invertir parte del dinero público en educación.
En este sentido, no podemos olvidar a la Universidad de Córdoba, que vio su luz hace 40 años, y a lo largo de este período democrático ha llegado a consolidar un magnífico campus universitario en materias relacionadas con la ciencia y la tecnología.
Si hacemos el estudio de cómo ha cambiado el panorama de la provincia en asistencia sanitaria los datos son aún más llamativos. Hemos pasado de la trasnochada Residencia Teniente Coronel Noreña, que sólo existía a principios de los 70, a los 6 hospitales con los que contamos hoy en día en nuestra provincia: el Hospital Regional Universitario Reina Sofía (1976), los tres hospitales comarcales (Infanta Margarita de Cabra de 1982, el Valle de los Pedroches de Pozoblanco de 1985 y el Hospital de Montilla de 2004), y los dos hospitales de alta resolución (el Valle del Guadiato, de Peñarroya, de 2009 y el de Puente Genil, de 2006).
Estos datos demuestran cómo nuestra democracia consolidó el Estado del bienestar. Gracias a ello apenas hay analfabetismo, ha aumentado considerablemente la población con estudios medios o superiores y la esperanza de vida ha alcanzado unos niveles que demuestran la consolidación de nuestro sistema sanitario, gracias a políticas de apuesta por el bienestar de la mayoría de la población. Han sido muchos los déficits, pero mayores han sido los avances.
Por ello, debemos de estar muy atentos para impedir que las políticas de recortes no sigan adelgazando el Estado del bienestar. En este mes de septiembre sólo la provincia de Córdoba perderá 559 profesores y 60 médicos y enfermeros. De seguir así todo lo conseguido en 40 años, con tanto esfuerzo e ilusión, lo pueden tirar por tierra en una sola legislatura. Mucho me temo que el Gobierno de los recortes está bastante convencido ideológicamente de lo que está haciendo. Por ello, mucho me temo que no pararán si no encuentran respuestas en cada uno/a de nosotros/as y de nuestras organizaciones ante tanto atropello. No es tiempo de lamentarse, es tiempo de defender lo que tanto tiempo nos costó construir.
*Profesor y Presidente de la

Asociación KALA

sábado, 14 de julio de 2012

Castigo a lo que funciona

Las personas profesionales de la medicina y el profesorado de la educación pública, ocupan el primer y tercer lugar respectivamente en la satisfacción de la ciudadanía según el Barómetro de Confianza Institucional de Metroscopia. En la misma encuesta, el Parlamento, la banca y los partidos políticos ocupan los últimos lugares, suspendidos entre un 65 por ciento y un 80 por ciento por la población española. Por consiguiente, los menos valorados y responsables de la crisis económica son, al mismo tiempo, los que más castigan a los más valorados por el citado Barómetro. Esto se traduce en que sólo en la provincia de Córdoba el recorte en sanidad y educación supone 60 millones de euros, lo que afecta a más de 28.000 trabajadores/as, cifra que aumentará con los nuevos recortes.
Como botón de muestra, lo ocurrido en el instituto público donde desarrollo mi actividad profesional: el pasado 29 de junio asistí al claustro final de curso, todo un baño de triste realidad. La directora nos informó que la plantilla en el próximo curso pasaría de 95 a 80 profesores/as, lo que supone más de un 15 por ciento en la reducción de la plantilla. Esto significa que 15 personas irán al paro el próximo curso, 15 profesores/as menos para el alumnado. En consecuencia, con menos profesorado, menos calidad en la enseñanza. Sale perjudicada toda la sociedad: los/as que pierden su puesto laboral y las personas adolescentes que se ven privadas de ese básico apoyo para su formación y educación. Si multiplicamos esta cifra por el número de institutos de Andalucía es fácil imaginar el tremendo daño que se le hace a la educación, pilar básico para el desarrollo de un pueblo.
Vista la situación, el resultado es igual a más paro para los/as profesionales de la educación, y más trabajo y menos sueldo para el funcionario de carrera. Con ello resulta difícil mantener una educación de calidad. Pero eso no es todo, por si fuera poco, el ministro de educación baja becas, pretende crear tres exámenes de reválida, lo que dificultaría la obtención de títulos para el alumnado con mayores dificultades sociales y económicas, manda al paro a jóvenes investigadores, obliga a emigrar a nuestros mejores cerebros universitarios... Sencillamente, indignante.
Tenemos que despertar, reaccionar y levantarnos para no permitir que destrocen en pocos meses lo que nuestra democracia ha ido construyendo a lo largo de más de treinta años, justo los años que llevo como profesor de Instituto. Han sido años ilusionantes y de mucho esfuerzo, apostando por lo público, lo que ha equivalido a luchar por la igualdad y la justicia social.
El último intento de salvaguardar la educación fue llevado a cabo por el anterior ministro del ramo, Angel Gabilondo, todo un señor profesor al que tiraron por tierra sus esfuerzos por llegar a un consenso que obligase, gobernase quién gobernase, a respetar los pilares que sustentan la educación. ¡Qué lejos estamos, en tan poco tiempo, tanto de ese fondo como de esas formas, y cuánto vamos a tardar en recuperarlos si seguimos solo vibrando por La Roja !
* Profesor y presidente de la Asociación KALA


miércoles, 20 de junio de 2012

Selectividad

Durante estos días miles de estudiantes realizarán la prueba de selectividad para poder acceder a sus estudios universitarios.
Tras un laborioso curso, quizás el más duro de todos los que afrontarán en la vida como estudiantes, se someterán a unas pruebas en las que la puntuación es fundamental para que la Universidad les abra las puertas a los estudios que el día de mañana les permitirán ejercer la profesión por la que han apostado.
Una de esas personas que se sentarán en el ágora de la superación es Manuela, una chica que nació en una familia muy humilde. Se crió en un local abandonado de un barrio de Córdoba con muchas carencias sociales.
Sus vacaciones consistían en pasar unos días con su hermano, acobijados por una chabola construida por su padre en los llanos de la abandonada Residencia Teniente Coronel Noreña, que muchas personas de Córdoba recordarán.
Con el tiempo las inquietudes de superación de sus padres, unido al apoyo que encontraron en un colectivo social, le supuso a Manuela y a su hermano un cambio en su vida. Se le llenaban los ojos de luz cuando entró por primera vez al piso que sus padres, gracias al trabajo, habían comprado, como la mayoría de las familias de nuestra ciudad.
Manuela fue creciendo y aprendiendo, primero en el Colegio de Primaria y, más tarde, en el Instituto, centros públicos de educación en los que tienen cabida todos los niños y adolescentes de nuestra sociedad, centros públicos en los que bastantes de sus maestros y profesores enseñan y educan a miles de chavalitos/as de cualquier circunstancia y condición social para ser ciudadanos/as adultos/as el día de mañana.
Manuela ha ido aprobando asignatura tras asignatura, curso tras curso, hasta terminar sus estudios de bachillerato y ser una más en el tribunal que la examinará de selectividad.
Seguro que su aprobado le permitirá el próximo curso coger el tren de cercanías que le conducirá al Campus Universitario de Rabanales para realizar sus estudios de Biología.
Las personas que poseemos la fortuna de educar y enseñar a los/as niños/as y jóvenes tenemos unas páginas que no figuran en ningún currículo, páginas que no aumentarán nuestros méritos académicos; sin embargo, nos hacen dignos de la profesión que venimos ejerciendo.
Una de esas páginas la viví hace un par de semanas cuando tuve el honor de imponerle a Manuela la banda que le hacía merecedora de su título de bachiller. Recordé en ese momento a sus padres, abuelos, bisabuelos,... Es la primera de toda su generación que ha alcanzado tal distinción académica. Al mismo tiempo, me enorgullecía de ser funcionario de un cuerpo que trabaja por la verdadera igualdad de oportunidades entre todas las personas.
Gracias a Manuela y a cada uno/a de mis alumnos/a por haber hecho que me sienta Maestro un año más.

*Profesor y presidente de la asociación KALA

miércoles, 30 de mayo de 2012

También es persona

Las pupilas quedan perdidas en los inmensos ojos negros de Amadou cada vez que rememora la semana en la que un cayuco le llevó a Canarias. Siete días, con sus siete noches, en los que se entremezclaban miedos y esperanzas. Temía por su madre que dejó enferma y que le animó a marcharse para que un día, no muy lejano, le pudiese mandar la ayuda para comprar medicamentos y restablecer la salud. Piensa en lo que supondría el apoyo a sus hermanos para al menos poder acceder a los estudios básicos de su país. Recuerda el océano agitado que a la caída de la tarde se torna en un color oscuro amenazante para ese puñado de almas indefensas y mal protegidas por la frágil embarcación, en cuyo centro cobijaron a una joven mujer con su bebé de apenas unas semanas. Solamente se le iluminaban sus ojos cuando pensaba en tener un trabajo para poder sacar adelante a su familia y tener una vida digna. De Canarias lo trasladaron a Almería, en donde ingresó en un centro de menores, el mismo día en el que la Consejera de Bienestar Social igualaba a los inmigrantes con nuestros Erasmus, y le aplicaron la prueba ósea de la muñeca, una prueba de la que desconfían bastantes médicos forenses por su falta de rigor a la hora de calcular la edad. Todos sus educadores se sorprendieron cuando el informe afirmaba que su estructura ósea correspondía a un joven mayor de 18 años. Esta medida imposibilitó que se regulase su situación. Después de unos meses, protegido y apoyado por personas solidarias, viajó a Córdoba en la que encontró cariño, techo, comida y atención sanitaria y educativa. Una red social de personas pertenecientes a los ámbitos educativos, sanitarios, jurídicos y de orientación profesional está despejándole el duro camino para que dentro de unos meses, después de tres años de demostrada raigambre en nuestro país, iniciemos el proceso de regulación. Sin embargo, después de haber superado muy duras pruebas en su camino, el Gobierno le sigue atosigando, despreciando, impidiendo la posibilidad de ser lo que es por naturaleza propia: ser humano. Ni siquiera tendrá derecho a la asistencia sanitaria en un país plagado de clínicas veterinarias para perros y demás animales domésticos. Solo le queda esperar que el nuevo gobierno andaluz, salido de las urnas el pasado 25 de marzo, no aplique tal medida ni ninguna que atente contra los derechos de miles de personas como Amadou. No obstante ya empiezan a aparecer medidas no afortunadas en el nuevo gobierno de Griñán al situar las competencias de inmigración en Justicia e Interior, cuando la atención a la inmigración debe hacerse desde Igualdad, Bienestar Social, Salud, Educación, Vivienda y Empleo. ¿Seguirá el gobierno andaluz por la senda de los recortes en sanidad y educación aumentando la ratio de alumnado por clase, que desfavorecería la educación de los inmigrantes y de la sociedad andaluza en general, o será una alternativa real ante esas políticas que atentan contra los derechos humanos?
* Profesor y presidente de la

Asociación KALA

También es persona

Las pupilas quedan perdidas en los inmensos ojos negros de Amadou cada vez que rememora la semana en la que un cayuco le llevó a Canarias. Siete días, con sus siete noches, en los que se entremezclaban miedos y esperanzas. Temía por su madre que dejó enferma y que le animó a marcharse para que un día, no muy lejano, le pudiese mandar la ayuda para comprar medicamentos y restablecer la salud. Piensa en lo que supondría el apoyo a sus hermanos para al menos poder acceder a los estudios básicos de su país. Recuerda el océano agitado que a la caída de la tarde se torna en un color oscuro amenazante para ese puñado de almas indefensas y mal protegidas por la frágil embarcación, en cuyo centro cobijaron a una joven mujer con su bebé de apenas unas semanas. Solamente se le iluminaban sus ojos cuando pensaba en tener un trabajo para poder sacar adelante a su familia y tener una vida digna. De Canarias lo trasladaron a Almería, en donde ingresó en un centro de menores, el mismo día en el que la Consejera de Bienestar Social igualaba a los inmigrantes con nuestros Erasmus, y le aplicaron la prueba ósea de la muñeca, una prueba de la que desconfían bastantes médicos forenses por su falta de rigor a la hora de calcular la edad. Todos sus educadores se sorprendieron cuando el informe afirmaba que su estructura ósea correspondía a un joven mayor de 18 años. Esta medida imposibilitó que se regulase su situación. Después de unos meses, protegido y apoyado por personas solidarias, viajó a Córdoba en la que encontró cariño, techo, comida y atención sanitaria y educativa. Una red social de personas pertenecientes a los ámbitos educativos, sanitarios, jurídicos y de orientación profesional está despejándole el duro camino para que dentro de unos meses, después de tres años de demostrada raigambre en nuestro país, iniciemos el proceso de regulación. Sin embargo, después de haber superado muy duras pruebas en su camino, el Gobierno le sigue atosigando, despreciando, impidiendo la posibilidad de ser lo que es por naturaleza propia: ser humano. Ni siquiera tendrá derecho a la asistencia sanitaria en un país plagado de clínicas veterinarias para perros y demás animales domésticos. Solo le queda esperar que el nuevo gobierno andaluz, salido de las urnas el pasado 25 de marzo, no aplique tal medida ni ninguna que atente contra los derechos de miles de personas como Amadou. No obstante ya empiezan a aparecer medidas no afortunadas en el nuevo gobierno de Griñán al situar las competencias de inmigración en Justicia e Interior, cuando la atención a la inmigración debe hacerse desde Igualdad, Bienestar Social, Salud, Educación, Vivienda y Empleo. ¿Seguirá el gobierno andaluz por la senda de los recortes en sanidad y educación aumentando la ratio de alumnado por clase, que desfavorecería la educación de los inmigrantes y de la sociedad andaluza en general, o será una alternativa real ante esas políticas que atentan contra los derechos humanos?
* Profesor y presidente de la
Asociación KALA


lunes, 2 de abril de 2012

Historias de hoy y de siempre

Con mucho mimo y cuidado Pepi acaba de asear a doña María Luisa, una octogenaria señora residente en una noble mansión, de la zona donde se concentran las mansiones nobles. Tras otorgarle los últimos retoques en el peinado, acompasados por varias ráfagas de perfume, suena el teléfono. Doña María Luisa observa con preocupación cómo dos lágrimas recorren las castigadas mejillas de Pepi. Al otro lado del teléfono le informan que su hijo acaba de ingresar en prisión por consumo y tráfico de drogas. Su vástago, un chavalito con recursos escasos, de un barrio sin recursos, crece en la impotencia de ver cómo su madre se va consumiendo por el sufrimiento que le produce no poder dar a sus hijos lo que siente su corazón. Tras colgar el teléfono, una fugaz mirada las hace cómplices del duro momento.
Al mediodía, doña María Luisa almuerza con sus nietos, aún ataviados con los uniformes distinguidores del colegio privado que los forma e instruye, y con su nuera e hijo quien, a modo de rutina, comenta las sentencias que acaba de firmar, entre ellas, la de un joven por consumo y tráfico de estupefacientes. Don Manuel culpa a los padres del muchacho y a la educación pública, por no haber sido capaces de hacer de él un hombre de provecho. La madre de familia se incorpora al soliloquio para comentar la buena recaudación que ha cosechado su asociación destinada a ayudar a mujeres embarazadas sin recursos. Alvaro, el más pequeño de la familia, interviene para preguntar si ya tiene la túnica preparada con la que procesionará la próxima semana.
El niño comenta que en el paso de misterio de su cofradía el gobernador se lava las manos ante la condena de un inocente. Doña María Luisa, con voz tierna y nada ofensiva, le dice a su nieto que la escena del paso de su hermandad se repite cada día en mil sitios diferentes. Su nuera la recrimina por meterle ideas políticas a su hijo. Doña María Luisa se levanta y, con la ayuda de su andador, se dirige a su dormitorio, dejando el rastro aromático del ungüento con el que Pepi la embadurnó.
Al día siguiente, y como siempre, Pepi y Doña María Luisa toman café en su lugar habitual tras el paseo vespertino, bajo la calidez de un sol primaveral y el embriagador olor que desprenden los naranjos en flor. La pregunta de la abuela no tardó en llegar:
- Pepi, ¿cómo estás? Esta, con voz entrecortada por la emoción, le contestó que tirando, que así es la vida. La venerable anciana la miró con ojos humedecidos y le dio las gracias por ser quién es.
* Profesor y presidente de la Asociación Kala


miércoles, 14 de marzo de 2012

25 de marzo

La jerarquía de la Iglesia católica andaluza, una vez más, ha manifestado su orientación al voto, que debe ir dirigido hacia un no al aborto y la eutanasia, hacia la defensa del matrimonio como unión estable de un varón y una mujer, hacia el cuestionamiento de la política social, criticando las subvenciones, siendo precisamente esta institución la que más dinero recibe de las arcas públicas. Sin ningún tipo de dudas están dirigiendo el voto hacia los partidos de ideología más conservadora.
Los cristianos de base, entre los que me encuentro, hemos conformado una ideología enraizada en el Evangelio. Esto supone que, a la hora de votar, tenemos que hacer un análisis profundo de la realidad social.
El conocimiento de la realidad nos lleva a ser conscientes de que vivimos en una sociedad basada en la desigualdad y la injusticia, que conducen a miles de familias a la exclusión social. En el caso de nuestra tierra existen más de dos millones de personas empobrecidas y alrededor de 500.000 en una situación de extrema pobreza o exclusión social, lo que supone que uno de cada tres andaluces carecen de las condiciones básicas para poder vivir adecuadamente. Teniendo en cuenta esta dura situación no es admisible que el gobierno haga rescates millonarios a la banca, sirva como ejemplo los 600 millones a Cajasur o los 6.000 millones a la CAM, y siga permitiendo los desahucios a centenares de familias que ni llegan a final de mes para poder alimentar a sus hijos. No podemos aceptar una ley de extranjería que discrimina y considera al ser humano como una mercancía objeto de los intereses del mercado, dejando a centenares de vidas truncadas en nuestra ribera mediterránea. Tampoco podemos mirar hacia otro lado ante una política judicial y penitenciaria que llena las cárceles mayoritariamente de personas procedentes de los barrios y zonas con mayor empobrecimiento y exclusión social. Cualquier ciudadano/a que se rebele contra esta injusticia social, o lo que es lo mismo, tome partido por los/as más débiles, debería hacer un discernimiento a la hora de votar, optando por los partidos que más apuesten por unas políticas encaminadas a combatir la desigualdad social y el sufrimiento que esta crisis financiera y de valores está provocando en amplios sectores de la población andaluza. Desde esta posición, estamos llamados a evitar que sigan desmantelando los servicios sociales, recortando las partidas económicas en sanidad y educación, y haciendo recaer las consecuencias de la crisis en los sectores más débiles de la sociedad.
El votante crítico, progresista y de izquierdas no lo tiene fácil a la hora de votar en conciencia, atendiendo al escenario político. Sin embargo, hay que hacerlo por el bien de Andalucía y del resto del Estado. Quizá, lo mejor que pueda pasar el 25 de marzo es que salga de las urnas un gobierno de coalición formado por varios partidos políticos capaces de identificarse con estos valores, que le obligue a desarrollar una política social basada en la ley de inclusión social, que apueste por la enseñanza y la sanidad públicas y que potencie la cultura andaluza como nuestra seña de identidad. Tal vez de ahí podría resurgir una nueva fuerza sociopolítica, convergente y de izquierdas, imprescindible para recuperar la ilusión de muchos ciudadanos/as y frenar este descarnado neoliberalismo que relega a la exclusión a miles de personas.
*Profesor y presidente de la
Asociación KALA