miércoles, 31 de enero de 2018

2018, PLAN DE RECUPERACIÓN PARA CÓRDOBA

              
Todos los años asistimos a las mismas declaraciones de los representantes de los partidos políticos responsables del Gobierno del Estado (PP) y del Gobierno de la Junta de Andalucía (PSOE). Ambas formaciones políticas, las principales responsables de las escasas inversiones en nuestra provincia,  se echan en cara la falta de financiación que sufre nuestra provincia año tras año, siendo una de las últimas de todo el país.

No nos debe extrañar que más del 75% de los cordobeses, según EGOPA 2017, califiquen como mala o muy mala la situación económica de Andalucía y de Córdoba en particular, destacando el desempleo como el primer problema con un 83.8%. Lógica preocupación cuando la provincia tiene la mayor tasa de paro de España con el 30.21% (EPA, octubre 2017). Esta situación empobrece de tal manera a la población que, según la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, Córdoba tiene la media andaluza más alta en riesgo de exclusión, con un 41.7% de los cordobeses de la provincia (320.000 personas), casi 14 puntos más que la media nacional. Asimismo, el 52.4% de los hogares no pueden hacer frente a gastos imprevistos, según los datos de la Unión Europea. Si nos fijamos en la renta per cápita, la provincia ocupa uno de los lugares más bajos de la tabla, siendo Córdoba la quinta provincia de España con los salarios más bajos y el pensionista cordobés uno de los más empobrecidos comparado con la media nacional, según la Agencia Tributaria.

La deprimida realidad económica que padecemos hará que Córdoba pierda 45.000 habitantes en 15 años y el envejecimiento de la población se recrudecerá (datos del INE). Solo en los últimos cinco años la provincia de Córdoba ha perdido 15.000 habitantes, afectando principalmente a los más jóvenes. Ahora que se habla tanto de gentrificación, aquí tenemos la principal causa.

Ante esta dura realidad los 12 parlamentarios por Córdoba en el Parlamento Andaluz y los 6 diputados por Córdoba en el Congreso de los Diputados, además de los 4 senadores, deberían de preguntarse si están realizando todo el esfuerzo necesario por su provincia. Pienso que si sumásemos los trabajos que deberían realizar los 22 representantes políticos por Córdoba en las instituciones más importantes del país los resultados serían otros. ¿Por qué no convergen todos los representantes políticos por Córdoba en alcanzar unos presupuestos que estén acordes con el número de habitantes que tiene la provincia? ¿Cómo es posible que sea una de las últimas provincias en inversión cuando ocupa el número 18 entre las 50 provincias españolas? ¿Cómo es posible que la ciudad de Córdoba sea una de las últimas en inversión cuando ocupa el 12 lugar entre las ciudades más pobladas de todo el país y la tercera de Andalucía? Y lo que es aún más sonrojante, son datos que se repiten año tras año. Salvo algunas excepciones, deberían dar un paso hacia el compromiso político que han adquirido con su ciudadanía cordobesa para resolver sus problemas. Sería muy interesante hacer una encuesta sobre el grado de conocimiento que tienen los cordobeses sobre sus representantes políticos, posiblemente nos llevaríamos una desagradable sorpresa.

Por poner varios ejemplos: ¿Cómo no luchan codo con codo para conseguir poner al aeropuerto de Córdoba en el mapa de Europa? ¿Cómo no se unen a la hora de potenciar a Córdoba como el gran centro logístico del Sur? ¿Cómo Córdoba, teniendo la infraestructura ferroviaria, no dispone de una red de cercanías que una la provincia con su ciudad? Las líneas ferroviarias Puente Genil-Córdoba y Palma del Río-Córdoba-Villa del Río beneficiarían a una población de 500.000 habitantes. Mientras tanto se invierten decenas y centenares de millones de euros en nuevas infraestructuras en zonas y localidades con menos población. ¿Cuántos años tendrán que pasar para que veamos al Hospital Regional Reina Sofía con sus inversiones ejecutadas? ¿Para cuándo unos accesos dignos a Medina Azahara? ¿A qué esperan para rehabilitar el Museo Arqueológico o construir el nuevo museo de Bellas Artes? ¡Reaccionen sus señorías!


                                                                                  Córdoba, 18 de enero de 2018
                                                                                      Miguel Santiago Losada
                                                                                                 Profesor


miércoles, 10 de enero de 2018

LA EDUCACIÓN, PILAR DE LA SOCIEDAD


                                                                           A L@S PROFESIONALES DE LA EDUCACIÓN

A veces, demasiadas veces, escucho comentarios desafortunados sobre los profesionales de la educación. Lo último que me llamó la atención fue una encuesta realizada en el diario CÓRDOBA hace unos días en la que participaron 2197 personas, de las cuales un 50.5% les daban una puntuación de cero a los profesores de los centros públicos andaluces. Esas más de mil personas o se han basado en una ideología que denosta el servicio público, el Estado del Bienestar, o están muy mal informadas del esfuerzo tan enorme que los profesionales de la educación realizan curso tras curso para educar y formar a nuestros niños y jóvenes, muchos de ellos procedentes de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

España, a pesar de los terribles recortes de la crisis, es un país envidiado por los dos grandes cuerpos de funcionarios que se dedican a las dos tareas más básicas que toda sociedad debería garantizar: la salud y la educación. Menos mal que diferentes encuestas en el conjunto del Estado (entre ellas la del CIS) sitúan a los profesionales de la salud y de la educación como los más valorados: alcanzando casi un 9 sobre 10.

Bajando a mi propia experiencia, puedo afirmar que he tenido la gran suerte de haber escogido una de las profesiones más apasionantes y creativas de la vida: educar y enseñar. Después de tantos trienios puedo afirmar que mi mejor currículo han sido los más de tres mil alumnos que me han hecho profesor. He compartido esta maravillosa tarea con centenares de compañeros/as de cuatro institutos andaluces, de los que puedo decir que, salvo excepciones, son unos magníficos profesionales a pesar de las crisis económicas, a pesar de tanto cambio legislativo y normativo, a pesar de la burocratización de los últimos años, a pesar de tanta incertidumbre que provocan los vertiginosos cambios sociales… Profesionales que igual consiguen los mejores resultados académicos de sus alumnos en la Universidad, que luchan por incluir  a miles de chavales procedentes de los barrios más excluidos de Andalucía, o que han posibilitado que centenares de niños procedentes de la inmigración tengan sus títulos de la ESO, Ciclos Formativos, Bachillerato e incluso hayan alcanzado la Universidad. Y sin embargo, rara vez se les ha caído la tizas de los dedos, la sonrisa de los labios y la mirada cercana y comprensiva de los ojos.

Profesionales de un sistema educativo que hemos sido testigos de los cambios transcurridos durante los 40 años de democracia: hace cuatro décadas el nivel de analfabetismo en Andalucía era abrumador, apenas había institutos (ejemplo, la ciudad de Córdoba contaba con solo dos a principios de los años 70), los escasos centros públicos estaban infradotados. Gracias a tantos maestros y profesores que llegaron a todos los rincones de nuestra tierra hoy el nivel formativo de nuestra población, aunque tiene que seguir avanzando, no tiene nada que ver con los años más grises de nuestra historia del siglo XX.

Queridos compañeros/as, mucho ánimo, no dejaros influir ni desmotivar por tanta normativa agotadora, ni os dejéis comer la moral por comentarios absurdos,  y nunca olvidar que podéis ser los artífices de una nueva sociedad.
                                                                       


                                                                            Miguel Santiago Losada

                                                                                        Profesor

lunes, 8 de enero de 2018

¡UN BRINDIS POR LA VIDA!



Mi gente, un grupo rebosante de humanidad. Mujeres y hombres, niñ@s, con diferentes colores de piel. Profesando distintos credos. Procedentes de los cuatro puntos cardinales.
Mi gente, las que llevan muchos años en el arte de amar al prójimo y los recién incorporados, con un mismo corazón dispuesto al encuentro y la solidaridad.

Mi gente, que unen las manos y miran con ojos humedecidos.
Mi gente, donde está  mi familia, mis amistades y mis compañer@s del río de la vida.

Mi gente, mis seres más queridos  que se marcharon a la otra orilla del río de la vida.

Mi gente, un trocito del patrimonio humano del mundo.

Felicidades llenas de amor, justicia y paz!!!!!!!!!! Para 2018