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ALIMENTAR EL ODIO

  Hace algún tiempo escribí que, según el discurso de la extrema derecha, 269 niños y jóvenes migrantes bastaban para empobrecer y amenazar a los siete millones de habitantes de la Comunidad de Madrid. Recordaba entonces aquel cartel difundido en el metro: “Un MENA, 4.700 euros al mes. Tu abuela, 426 euros de pensión”. Un bulo convertido en propaganda que ejemplifica el renacimiento del neofascismo: la mentira repetida hasta intentar transformarla en verdad. Aquella cifra no era el dinero que recibía cada menor, sino el coste del funcionamiento de los centros de acogida, del personal y del mantenimiento de las instalaciones. Solo una mínima parte se destinaba a actividades de ocio, como ocurre con cualquier adolescente. En poco tiempo hemos pasado del bulo a la realidad. El Gobierno de Aragón ha retirado la gratificación semanal de 17 euros a los niños y jóvenes migrantes invocando el criterio de la “prioridad nacional”. Esa “propina”, como la ha denominado el consejero de Bienes...

TODO VALE

  Por ahora, va avanzando la extrema derecha. Su discurso se impone y arrastra a buena parte de los partidos políticos europeos. Expulsar, expulsar y expulsar parece haberse convertido en la consigna. Más controles, más muros, más fortaleza. Mientras tanto, “el Mediterráneo y el Atlántico se convierten en cementerios sin lápidas” para miles de personas ahogadas en la desesperada búsqueda de una vida digna, esa dignidad a la que todo ser humano está llamado, como recordó el papa León XIV hace apenas unas semanas. La última expresión de este despropósito ha sido la reunión celebrada en Bruselas con representantes del Gobierno talibán para abordar cuestiones migratorias. Una reunión tan incómoda que la propia Unión Europea ha evitado reconocer oficialmente la invitación. Ante ello, el periodista afgano Waliullah Radmani, exiliado desde la caída de Kabul en 2021, advertía: “En Afganistán no hay espacio para las críticas ni para el pensamiento independiente y, si traes a Bruselas a lo...

INFORMACIÓN SOBRE EL XIX CONGRESO DE LA FUNDACIÓN BLAS INFANTE

 Muy buenas, querid@s amig@s, os envio la programación del XIX Congreso de la Fundación Blas Infante., que tendrá lugar en Córdoba los días 15, 16 y 17 de octubre. Si estáis interesados, podéis mandar la solicitud al email de la secretaría de la Fundación, que se indica en el comunicado que informa sobre el Congreso. Además, si estáis interesados en realizar alguna comunicación podéis hacerlo en el mismo email de la secretaría de la Fundación. Muchas gracias por vuestro apoyo, seguimiento y fidelidad. Miguel Santiago COMUNICACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA SOBRE EL CONGRESO Córdoba acogerá en octubre el XIX Congreso de la Fundación Blas Infante “Los pilares del Andalucismo” El evento, que ya ha abierto el plazo de inscripción, contará con cuatro sesiones dedicadas al soberanismo como pilar andalucista, la solidaridad internacionalista, el humanismo del andalucismo y las músicas populares Córdoba será la sede del próximo Congreso de la Fundación Blas Infante, un evento que se ...

BROTES VERDIBLANCOS

  En los últimos años se percibe un resurgir del orgullo andaluz. Cada vez son más quienes reivindican su identidad histórica y cultural frente a la imagen caricaturesca y folclorizada que durante décadas se ha proyectado sobre Andalucía. Crece así la voluntad de mirarse desde la propia dignidad colectiva, alejándose de tópicos y estereotipos y reivindicando una mirada propia. Las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo dejaron múltiples lecturas. Pero, como andaluz y andalucista, me interesa especialmente el crecimiento de Adelante Andalucía y el regreso al Parlamento andaluz de una representación significativa del voto soberanista andaluz. La identidad de un pueblo no surge de la nada. Se transmite de generación en generación a través de la lengua, las costumbres, la memoria compartida y las formas cotidianas de entender la vida. Es esa herencia colectiva la que configura una manera particular de estar en el mundo y de reconocerse en un territorio común: la matria andaluza...

BROTES VERDIBLANCOS

  En los últimos años se percibe un resurgir del orgullo andaluz. Cada vez son más quienes reivindican su identidad histórica y cultural frente a la imagen caricaturesca y folclorizada que tradicionalmente se ha proyectado sobre Andalucía. Crece así la voluntad de mirarse desde la propia dignidad colectiva, alejándose de tópicos y estereotipos impuestos desde fuera. Las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo dejaron múltiples lecturas, pero una destacó por encima de las demás: el crecimiento de Adelante Andalucía. Más de 400.000 votos no son un dato menor. Ocho representantes en el Parlamento andaluz, distribuidos en seis de las ocho provincias, reflejan la existencia de un espacio político andalucista vivo, con capacidad de crecimiento y arraigo social. Hacía décadas que no se registraban unos resultados semejantes. Tanto tiempo ha pasado que buena parte de los medios de comunicación y de la opinión pública parecen haber olvidado que Andalucía es una nacionalidad histórica...

PRIORIDAD DE VIDA FRENTE A PRIORIDAD NACIONAL

  El portavoz de la Conferencia Episcopal Española lo resumió recientemente con claridad al criticar la política de Vox: “El prójimo no solo es el que es de mi país, de mi partido, de mi lengua ni de mi religión”. La afirmación conecta con una idea central del cristianismo. En los evangelios, Jesús de Nazaret lo expresa de forma inequívoca: “Fui forastero y me acogisteis” (Mateo 25,35). La acogida del extranjero no aparece como un elemento secundario, sino como una exigencia moral básica. El “otro”, especialmente el vulnerable, se convierte en sujeto de dignidad y, para la tradición cristiana, en lugar de encuentro con Dios. Este principio no es exclusivo del Nuevo Testamento. El Levítico recoge que el extranjero debe ser tratado “como a uno de vuestro pueblo” y amado “como a ti mismo” (Levítico 19,34). En la misma línea, el profeta Jeremías advierte: “No oprimáis al extranjero, al huérfano y a la viuda” (Jeremías 7,6). El mensaje es consistente: los migrantes tienen derechos y d...

EL PRECIO DEL PETRÓLEO, EL PRECIO DE LA VIDA

  En un mundo que presume de progreso, la guerra sigue siendo una evidencia persistente de nuestro fracaso ético y moral. Ningún argumento logra justificar su consecuencia más atroz: la muerte de personas inocentes. Los conflictos actuales, especialmente aquellos en los que intervienen o influyen las grandes potencias, muestran con crudeza hasta dónde puede llegar la acción humana cuando se impone la lógica de la fuerza. Más allá de las tensiones históricas o territoriales, las guerras responden a decisiones políticas concretas, ligadas a intereses estratégicos y económicos. Entre ellos, el control de recursos energéticos, especialmente el petróleo, sigue ocupando un lugar central. La estabilidad o inestabilidad de determinadas regiones no solo tiene consecuencias humanitarias, sino también un impacto directo en los mercados energéticos globales. Líderes como Donald Trump o Benjamín Netanyahu han apelado al discurso de la seguridad para justificar actuaciones en contextos de al...