BROTES VERDIBLANCOS
En los últimos años se percibe un resurgir del orgullo andaluz. Cada vez son más quienes reivindican su identidad histórica y cultural frente a la imagen caricaturesca y folclorizada que durante décadas se ha proyectado sobre Andalucía. Crece así la voluntad de mirarse desde la propia dignidad colectiva, alejándose de tópicos y estereotipos y reivindicando una mirada propia. Las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo dejaron múltiples lecturas. Pero, como andaluz y andalucista, me interesa especialmente el crecimiento de Adelante Andalucía y el regreso al Parlamento andaluz de una representación significativa del voto soberanista andaluz. La identidad de un pueblo no surge de la nada. Se transmite de generación en generación a través de la lengua, las costumbres, la memoria compartida y las formas cotidianas de entender la vida. Es esa herencia colectiva la que configura una manera particular de estar en el mundo y de reconocerse en un territorio común: la matria andaluza...