miércoles, 19 de enero de 2022

4 DE DICIEMBRE, DÍA DEL PUEBLO ANDALUZ


Cada 4 de diciembre las personas que nos sentimos hijos/as de nuestra bendita Andalucía rememoramos y recordamos aquel 4 de diciembre de 1977, día en el que el pueblo andaluz, sintiéndose nación, alzó su voz para reivindicar la solución de sus graves problemas y carencias.  El 4D marcó un antes y un después en la conciencia colectiva de los/as andaluces/as. La bandera verde y blanca (la Arbonaida) y el himno de Andalucía acompañarían siempre las manifestaciones y reivindicaciones del pueblo andaluz.

Córdoba y Andalucía siguen padeciendo muchos problemas socioeconómicos, situándolas en el furgón de cola de España y de Europa. Una flagrante relación de hechos así lo demuestran: de los quince barrios más pobres del Estado español (con las rentas medias más bajas), doce se encuentran en Andalucía y cinco en Córdoba; de las quince grandes urbes españolas con más paro, doce son andaluzas, entre ellas Córdoba. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2021, la tasa de desempleo femenina en Córdoba es de un 28,9%, lo cual la sitúa 11 puntos por encima de la masculina (17,8%), la octava más elevada del país. La tasa de paro juvenil en la provincia se sitúa en el 40,80%. Esta dramática situación laboral ha provocado que más de 10.000 jóvenes se hayan marchado a trabajar en un año fuera de Córdoba. Si miramos a la población más envejecida, la pensión media de los/as cordobeses/as es de 860 euros, la sexta más baja del país.

Siendo una ciudad y una provincia con las tasas de paro más elevadas, con uno de los mayores porcentajes de parados de larga duración de Andalucía y con algunos de los barrios más pobres de toda España, a pesar de ello, el coste de la vida de la ciudad de Córdoba es de los más altos de Andalucía. Ante todas estas circunstancias no nos debe extrañar que el 87% de los municipios cordobeses haya perdido población en una década. La provincia de Córdoba ha pasado de tener 803.998 a 781.451 en 2020.

 

El 4D es indisoluble de nuestra lucha por una vida más digna que equipare en igualdad a las personas más empobrecidas de nuestra tierra. Para ello urgen unos presupuestos de las Administraciones públicas que apuesten por los territorios más desfavorecidos. No se puede permitir que se siga desmantelando el exiguo tejido industrial andaluz, además de apoyar todas las iniciativas creadoras de riqueza y trabajo, respetando el medio ambiente. La economía de Andalucía no puede reducirse al turismo y a los servicios. La apuesta por la investigación científica y la formación laboral son fundamentales para el futuro de nuestra juventud. Junto a ello la Junta de Andalucía está obligada a mantener y potenciar la educación y sanidad públicas, máximas garantías de la población andaluza.

 

Para conseguir todos estos objetivos, se hace necesario un gran movimiento social andaluz del que surjan partidos políticos y sindicatos cuyos representantes no estén a las órdenes del centralismo de Madrid o de Bruselas. De nada sirve tener decenas de diputados en el Congreso o en el Parlamento europeo sino están al servicio de los intereses de Andalucía, que no es otro que trabajar por la identidad de un pueblo que quiere salir del empobrecimiento crónico que lleva padeciendo demasiado tiempo.

 

                                                     Córdoba, 2 de diciembre de 2021

                                                            Miguel Santiago Losada

                                   Profesor, escritor y miembro de la   plataforma Andalucía Viva

 

miércoles, 29 de diciembre de 2021

FASCISMO VERSUS MEMORIA

 

 

            El mes pasado estuve en la ciudad de Berlín, una de las capitales más singulares de Europa. Si tuviésemos que poner en un listado las ciudades del mundo que mejor recuerdan, respetan, afrontan, enseñan la memoria histórica, la capital alemana ocuparía el número uno. Una ciudad que se avergüenza de su pasado nazi y al mismo tiempo enseña a la humanidad cómo tenemos que estar atentos para que no vuelva a repetirse semejante barbarie, que asesinó a millones de personas por el solo hecho de pertenecer a una etnia distinta o tener una orientación sexual diferente. El recuerdo y la memoria de cada una de ellas las podemos encontrar en muchos lugares de la ciudad berlinense. A modo de ejemplo cito cinco lugares que encogen el alma y parten el corazón:

 

En pleno centro de Berlín, en Bebelplatz, existe un monumento memorial a la quema de libros por los nazis. Micha Ullman ideó una instalación espacial en el subsuelo de la plaza que rememora una biblioteca con estantes vacíos para conmemorar la quema de libros por el “Tercer Reich”. El poeta Heinrich Heine del siglo XIX llegaría a profetizar “Allí donde se queman los libros, se acaba quemando personas”. Precisamente el 10 de mayo de 1933 marcó el inicio de la censura y la persecución de intelectuales por el régimen nazi. Aquel fatídico día los libros de Heine fueron pasto de las llamas junto a miles de ejemplares por miembros de las SS.

 

Bernhard Lichtenberg, deán de Catedral católica de Berlín, alzó su voz contra los nacionalsocialistas, apresado por su defensa a los derechos humanos y muriendo cuando era trasladado a un campo de concentración. La Gestapo anduvo detrás de él durante varios años por oponerse a las prácticas y crímenes nazis. Tras la “Noche de los cristales rotos” rezó en público por los judíos perseguidos y, más tarde, protestó en una carta dirigida al Jefe de Salud del Reich contra el asesinato de discapacitados.

 

El edificio de la Nueva Guardia (en alemán Neue Wache),  situado en el céntrico bulevar Unter den Linden, es  actualmente un monumento recordatorio a las víctimas de las guerras y las dictaduras. Bajo el óculo abierto de la gran bóveda de la estancia se halla la estatua “Madre con hijo muerto de Käthe Kollwitz, también llamada “La Pietá Kollwitz”. Expuesta al sol, lluvia y nieve, simboliza el sufrimiento de los berlineses durante la Segunda Guerra Mundial.

 

El gran solar que ocupó durante el nazismo la central logística de la Gestapo, la policía secreta del régimen de Hitler, aloja el centro de documentación “Topografía del Terror”, diseñador por la arquitecta Úrsula Wilms, donde se encuentran documentadas las 15.000 víctimas que fueron torturadas en los calabozos de la Gestapo, situados en el sótano del edificio. Los textos y fotografías de la “Topografía del Terror” detallan la sórdida historia del aparato de seguridad de Hitler entre los años 1933 y 1945.

El memorial judío, que se encuentra en las cercanías de la Puerta de Brandeburgo, es el monumento en memoria de los judíos asesinados en Europa. Se trata de una cuadrícula formada por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas, que permite que los visitantes elijan su camino de entrada y salida como si se tratara de un laberinto. El paseo por sus estrechas galerías estremece a cualquier persona con alma y corazón recordando y rememorando a tantas víctimas inocentes.

Al mismo tiempo que emocionado por el poder reparador y sanador que tiene la memoria histórica, pensaba en el largo camino que aún nos queda por recorrer en el Estado español, y en particular en Andalucía, para hacer valer nuestra memoria histórica de las múltiples atrocidades cometidas por el régimen franquista. Miles de muertos en las cunetas y en las fosas comunes de los cementerios aguardan una sepultura digna rodeados de sus seres más queridos.

Propongo, a modo de ejemplo, la adaptación de ocho lugares destacados por el terror franquista para adaptarlos a la memoria histórica, al estilo de Berlín, de esta manera nuestros niños y jóvenes conocerán la dura realidad en la que vivieron sus antepasados y, al mismo tiempo, para que les sirva de “vacuna” contra cualquier atisbo fascista que pudiese darse en la sociedad.

1.      La memoria de las víctimas del barrio de la Macarena en la plaza de Pumarejo. Aún, después de más de cuarenta años de democracia, sigue enterrado en la Basílica de la Macarena “el carnicero de Sevilla” y de Andalucía. La tumba del genocida Queipo de Llano representa el símbolo franquista por excelencia de Andalucía que sigue en pie, permitido por la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla y los 16.000 personas que conforman la cofradía. En palabras del historiador Paul Preston, Queipo de Llano era “un matón, chivato y mujeriego empedernido” cuyas “charlas radiofónicas nocturnas eran una incitación a la violación y al asesinato en masa”, lo cual no impidió que “fuera enterrado como un penitente de la cofradía de la Virgen de la Macarena”. El historiador José María García Márquez, experto en el “espadón africanista”, atribuye 12.854 “casos documentados” de víctimas asesinadas. Años después patrocinaría la construcción de la basílica de la Macarena y crearía una fundación para “amparar y proteger a la infancia desvalida”. ¡No se puede ser más cínico! Vergüenza debería darle a Susana Díaz, Juan Espadas y Juan Manuel Moreno, este último responsable de que, a finales de noviembre de 2019, el Parlamento andaluz rechazara con los votos de PP, Cs y Vox pedir que la Junta se dirigiera al titular de la basílica de la Macarena, para que, en el plazo de un mes como máximo, procediera a la exhumación y retirada de los restos. Isabel Atienza Lucio, cuyo cuerpo desnudo permaneció durante días en la plaza del Pumarejo tras ser torturada y asesinada, sería el ejemplo de miles de mujeres que sufrieron la represión franquista y que muy bien recoge la profesora y escritora Pura Sánchez. Las mujeres macarenas resistieron durante más de seis días el golpe militar del 18 de julio. En varias calles se colocaron placas, recordando a tantas y tantas mujeres anónimas.

2.      Memorial en el solar anexo al cementerio de San Rafael de Córdoba. La vergonzosa “memoria callada” habla de 11.581 víctimas en la provincia de Córdoba causadas por la represión franquista, más de 4.000 en la capital, casi todas ellas contabilizadas en los primeros 15 años de dictadura, que fueron enterradas sin identificar, según el historiador Francisco Moreno. Una cifra que poca gente conoce en Córdoba. Según el historiador, perecieron sobre todo en 1936 bajo el llamado período de terror de “Don Bruno”, el teniente coronel Bruno Ibáñez, enviado “con carta blanca” por el general Queipo de Llano a Córdoba para depurar a la población. El historiador Moreno, aclara, que había días que se fusilaba en Córdoba tres o cuatro horas sin parar, “empezaban a las tres de la mañana y los siguientes morían en el charco de sangre de los anteriores. Llegaba la mañana y a veces tenían que continuar ante los ojos atónitos de los vecinos”.

3.      Memorial del antiguo Gobierno civil de Granada, lugar donde estuvo encarcelado García Lorca horas antes de ser fusilado. El gobierno civil se encontraba en la céntrica calle Duquesa, número 14. En este lugar se elaboraron buena parte de las listas que condujeron a la muerte a muchos represaliados. Los detenidos en sus dependencias eran víctimas de las torturas. Algunos investigadores como Gibson y Molina Fajardo cuentan escalofriantes testimonios de presos desesperados lanzándose por la ventana hacia la calle buscando la muerte. Sin ninguna duda, El gobierno civil llegó a ser el corazón del terror en la Granada del 36. El inmueble fue demolido y, en 1955, fue inaugurado un nuevo edificio para dependencias universitarias. Lo más lamentable es que su construcción silencia la terrible represión franquista en Granada.

4.      Memorial en el barrio del Palo de Málaga. La masacre de la carretera Málaga-Almería, conocida popularmente como “La desbandá​ fue un criminal ataque a civiles por parte de los golpistas durante la Guerra Civil, el 8 de febrero de 1937, tras la entrada en Málaga de las tropas franquistas. Una multitud de personas (muchas mujeres y niños) abarrotaban la carretera huyendo hacia Almería, que se encontraba bajo el control de la República. Fueron atacadas por mar y aire, según  Norman Bethune, causando la muerte entre 3000 y 5000 civiles entre los 40.000 desplazados.

5.      Memorial en el solar de la antigua plaza de toros de Cádiz. La plaza fue inaugurada el 30 de mayo de 1929. En la Guerra Civil se utilizó su fachada como paredón para fusilamientos, lo que provocó que la ciudad dejara de acudir a los eventos allí celebrados. A los gaditanos/as se les quedó en sus oídos el sonido de los pelotones de fusilamiento en las tapias de este edifico protagonista de los hechos más dolorosos de la ciudad. Un gaditano, Juan Figueroa, hablaba en un reportaje sobre el asunto: “La gente dejó de venir a los toros porque el que más o el que menos había perdido un pariente en este lugar. Fue una manera de guardarles luto puesto que existían muchos sentimientos encontrados. Al final tuvieron que cerrar la plaza en los años sesenta”.

6.      Memorial del Refugio de Santiago de Jaén. Situado en la Plaza de Santiago, es uno de los seis que se construyeron en 1937 después de que la población civil de Jaén fuera sometida a un terrible bombardeo por la Legión Cóndor pocos días antes del acontecido en Guernica. Al contrario del suceso ocurrido en el norte del país, el bombardeo de la capital no ha tenido tanta fama, pero fue el origen de la construcción del refugio, ideado por si sucedía un nuevo ataque. Está construido a tres metros bajo tierra y tiene capacidad para algo más de 1.000 personas.

7.      Memorial de los refugios subterráneos de Almería. Se construyeron a raíz de los 52 bombardeos por aire y mar que sufrió la población, en los que cayeron un total de 754 bombas durante la guerra. Más de 4 kilómetros de longitud sirvieron para albergar a los 40.000 habitantes de la ciudad.

 

8.      Memorial del muro del parque Moret de Huelva. Tras la conquista de Huelva por los golpistas el 29 de julio de 1936, siguieron varios meses de una brutal represión, que se saldó con entre 6.000 y 7.000 muertos, según las últimas estimaciones. En la ciudad de Huelva, los lugares predilectos de fusilamiento fueron las tapias de los cementerios de San Sebastián (actualmente desaparecido) y La Soledad (cuyos muros aún conservan las huellas de los disparos), además del Parque Moret, lugar situado en aquel entonces en las afueras de la ciudad. Los primeros fusilamientos celebrados en el Parque fueron los de Diego Jiménez Castellano, último gobernador civil republicano de la provincia, Julio Orts Flor y Alfonso López Vicencio, tenientes coroneles de la Guardia Civil y Carabineros, respectivamente. En el mismo lugar fueron fusilados en días sucesivos el resto de las autoridades republicanas de Huelva.

Es necesario recordar y rememorar para que como dice el proverbio de Marco Tulio Cicerón: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. 

                                                                       Córdoba, 24 de noviembre de 2021

                                                                              Miguel Santiago Losada

                                                                                   Profesor y escritor

lunes, 13 de diciembre de 2021

IES LÓPEZ NEYRA, 50 AÑOS EDUCANDO

 

El instituto “López Neyra”, que recibe su nombre de un insigne científico cordobés, es una de las instituciones públicas más veteranas del distrito Noroeste y uno de los centros educativos más antiguos de Córdoba. Solo existían dos institutos en la ciudad cuando abrió sus puertas en 1971, el instituto Góngora y Séneca. Muchas generaciones han pasado por sus aulas. Tanto es así que actualmente hay alumnos/as que son nietos/as de los que empezaron su formación en este centro, generaciones que aún retienen en la memoria los largos pasillos en su primer día de instituto, el ajetreo de idas y venidas en los cambios de clase, las pesadas mochilas repletas de libros, alguna novatada y la expectante entrada del desfile de profesores/as que impartirían las diferentes asignaturas.

 

El López Neyra fue en sus primeros años, al igual que el barrio del Parque Figueroa donde está ubicado, un centro aislado de la ciudad, apenas dos maltrechas carreteras le daban acceso. Alrededor de mil alumnos comenzaron sus estudios con el antiguo sistema educativo del bachillerato polivalente BUP y COU. Con la llegada de la LOGSE en los años noventa se diversificaría su alumnado en las diferentes etapas de la educación secundaria (ESO, Bachillerato y COU), además de la incorporación de la formación profesional y la atención a la diversidad. Con el tiempo se ampliaría su oferta educativa con el programa de simultaneidad, para el alumnado que estudia en el conservatorio profesional de música, y el bachillerato de artes escénicas.

 

Esta oferta educativa traería un alumnado procedente de toda la ciudad, perteneciente a diferentes clases sociales. El instituto se convertiría en ejemplo de lo que debiera ser un centro educativo, sin excluir a ningún tipo de alumnado e integrándolo en la gran comunidad educativa que acabaría siendo el instituto. Acogió a chavales/as pertenecientes a barrios empobrecidos como Palmeras, u obreros como Miralbaida, procurando una educación y formación que los igualase en oportunidades a cualquier otro compañero/a. Personalmente tuve el honor, como profesor del centro, de imponerle la banda de graduación de bachillerato a una de las primeras jóvenes del barrio de Palmeras que obtuvieron dicho título. En esos mismos años otra alumna alcanzaba el premio extraordinario de bachillerato a nivel estatal.

 

También doy fe, como padre y profesor de este centro, de la labor desarrollada con los jóvenes migrantes que llegaban entre finales del siglo pasado y principios del presente, chavales que encontraban una cálida acogida y un sistema que procuraba la máxima integración educativa. Este esfuerzo y dedicación por la diversidad educativa le fue reconocido a través del premio que la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía le concedió en el año 2002.

 

El “López”, en el argot de su alumnado, ha dedicado mucho empeño a la educación y formación de una parte importante de la juventud cordobesa a través de los centenares de profesores/as que han pasado por él. Este entregado profesorado se siente orgulloso de ver a sus antiguos estudiantes en los mejores centros de investigación de Europa, ejerciendo la formación en diferentes universidades, formando parte de prestigiosas orquestas o impartiendo clases en algún conservatorio de música, acabando de compañeros/as de departamento de los que fueron sus profesores/as en décadas anteriores, y, lo que para mí es más destacado, ver a alumnos/as migrantes o de los barrios más desfavorecidos ejerciendo una profesión que los iguala en derechos y deberes.

Termino con un viejo proverbio oriental que siempre me gusta recordar en momentos entrañables como el que está viviendo el IES “López Neyra” en sus cincuenta cumpleaños:

                        “¿Me preguntáis cuál es la suprema

                          felicidad aquí abajo?

                          Escuchar la canción de un/a niño/a que

                          se aleja después de habernos preguntado

                          el camino.”

 

                                                                              Córdoba, 10 de noviembre de 2021

                                                                                       Miguel Santiago Losada

                                                                                            Profesor y escritor

                           

jueves, 25 de noviembre de 2021

CÓRDOBA, ALZA TU VOZ


            Un ser humano necesita de cinco elementos imprescindibles para la vida: aire, agua, alimento, techo y afecto. Nuestra vida comienza con el primer suspiro y termina con el último aliento. Apenas podemos vivir unos minutos sin respirar. El agua es el componente más importante de nuestro cuerpo, supone entre el 60%-80% de nuestro peso dependiendo de la edad. No podemos pasar más de varias semanas sin tomar alimentos, de lo contrario enfermaríamos rápidamente. Sin un espacio que nos resguarde del frío y del calor, que nos haga vivir como personas, sin la segunda piel de un hogar que nos de protección e intimidad, el ser humano está expuesto a toda clase de adversidades. Hay una frase que define muy bien esta necesidad: “como en casa en ningún sitio”. Por último, qué sería de un bebé, de un niño o una niña sin esa crianza de leche y abrazos, de cariño y protección de su familia y de la sociedad en general.

            Después de estas cinco condiciones imprescindibles para la vida, la educación y la formación van a suponer el desarrollo psicológico, sociológico e intelectual para cualquier ser humano. Una buena educación y formación es la mejor garantía para llegar a ser un buen profesional y poder vivir con dignidad. Además, la igualdad, la libertad y la justicia serán valores supremos que garantizan el máximo desarrollo de cualquier persona. Unos valores que posibilitan la convivencia entre creyentes y no creyentes, entre personas de diferentes orientaciones sexuales, entre hombres y mujeres, entre diferentes culturas y religiones, en definitiva, la construcción de una sociedad sana y tolerante donde no caben las discriminaciones y, menos aún, el terrible e inhumano fascismo.

            La relación de los derechos humanos básicos que acabo de indicar no pueden llevarse a cabo sin un Estado Social y Democrático de Derecho. Si no se cumplen, el Estado está fracasando en lo más importante: el desarrollo de un ser humano en cualquier dimensión de su vida. En Andalucía, y más concretamente en Córdoba y su provincia, existe un alto porcentaje de personas, centenares de miles, que viven bajo el umbral de la pobreza, lo que se manifiesta en el incumplimiento de dotar de las condiciones necesarias para la vida a una persona o a una familia. Sin la apuesta económica reflejada en los presupuestos de los diferentes gobiernos (municipal, provincial, autonómico y central) la situación de estas personas se convierte en un mal endémico, manteniéndose los porcentajes de pobreza y exclusión social año tras año, gobierno tras gobierno con presupuestos muy insuficientes para sacar adelante al sector más vulnerable de nuestra sociedad.

            Córdoba siempre espera que la traten con equidad, con justicia para sacarla de la postración en la que se encuentra. Sin embargo, año tras año la decepción es la misma. Sencillamente no hay apuesta, no hay voluntad política para sacar a esta provincia de los últimos lugares de Andalucía, España y Europa.

            Las personas en edad infantil o en la vejez, nuestra población más sensible, y las mujeres, por su trato desigual en trabajos y sueldos, son los sectores que más sufren unos presupuestos que no responden a sus necesidades. Año tras año escuchamos la misma cantinela: Córdoba en el furgón de cola en las inversiones del Estado. No debe extrañarnos que con los años repercuta en el desánimo de la población, lo que le lleva a tener una baja autoestima que le imposibilita un crecimiento en lo personal y un desarrollo en lo social.

            Mucho me temo que nuestros representantes políticos están más pendientes de las directrices de sus partidos en Madrid que de las necesidades de su provincia. ¿Tendremos que llegar a utilizar el slogan de ¡Córdoba, también existe!? ¿Habrá que movilizarse? Sindicatos, movimiento ciudadano, colectivos sociales, ciudadanía en general deberíamos de unirnos en una sola voz para decir ¡basta ya! a la discriminación que sufre nuestra provincia, que se despuebla, pierde a su juventud, y tiene unos índices económicos sonrojantes cuyas consecuencias padecen un gran sector de su población.

                                                                                   Córdoba, 18 de octubre de 2021

                                                                                        Miguel Santiago Losada

                                                                                              Profesor y escritor

 

jueves, 4 de noviembre de 2021

LA IBERIA SOÑADA

 

El pasado verano pasé unos días en Portugal. País entrañable y hermano donde uno se siente como en su propia casa. Paseé por las calles de Lisboa y Oporto percibiendo esa combinación de fragancias y colores que las envuelven. En el Algarve, continuación occidental de nuestra Andalucía, me enamoré de su luz y sus costas, del reguero de sus pueblos y ciudades, de sus atardeceres rojizos por el cabo de San Vicente. Mientras recorría sus tierras pensaba en Saramago cuando profetizó en 2007 que Portugal y España acabarían siendo Iberia. El premio Nobel portugués ha sido la referencia más notable del iberismo en los últimos años, siguiendo la senda trazada por políticos y escritores de la talla de Pi i Margall, Salmerón, Castelar y Blas Infante.

Iberia es un reto con altas miras en un mundo donde predomina el restar, la confrontación, levantar muros y alambradas, trazar líneas rojas… El iberismo apuesta, por el contrario, por sumar, por la solidaridad entre pueblos para afrontar los problemas peninsulares, muy comunes en ambos Estados. Este gran proyecto supondría múltiples ventajas, como una mayor riqueza social y cultural, una fortaleza en la economía, ya que se consolidaría como la quinta economía europea, ser el territorio con mayor extensión de la UE y el quinto en población. Ello conllevaría un aumento del PIB, una mayor voz en las instituciones europeas, además de poder erigirse en una potencia de encuentro y diálogo entre naciones, sobre todo en lo concerniente a la política internacional y a la cooperación con los continentes africano, latinoamericano y Oriente Medio. Actualmente los barómetros emitidos, como el Barómetro Hispano-Luso, arrojan un alto porcentaje de apoyo a esta propuesta por parte de portugueses y españoles, aproximadamente un 40 %. El sueño de la Unión Ibérica ha llegado a Europa y hasta la canciller alemana, Ángela Merkel, tiene conocimiento de ello.

Actualmente Portugal es la economía número 49 por volumen de PIB, mientras que España ocupa la posición 14. Juntas escalarían hasta el puesto 11 a nivel mundial. Ambos países unidos deberían establecer un gasto público en educación por encima del 7%, actualmente el gasto público de educación en Portugal ronda el 5% y el 4,26% en España. El gasto en salud ofrece cifras similares, de algo más del 9%, lo que conlleva una esperanza de vida al nacer que supera los 80 años en ambos países (80.7 en Portugal y 82.4 en España). El Índice de Desarrollo Humano en Portugal es del 0,864 (puntaje sobre 1), ocupando el lugar 38 a escala mundial, mientras en España es del 0.904, lo que la sitúa en el lugar 25. Estos indicadores anteriores contrastan con el nivel de pobreza que sufren ambos países, 17,2 % en Portugal y el 20.7% en España, además de destacar España por estar entre los Estados con mayor tasa de desempleo del mundo a pesar de ser la 14 economía mundial.

Iberia podría ser el paso fundamental para hacer realidad la formación de un gran Estado Republicano, Federal, Laico y Social, donde los derechos humanos determinasen la nueva constitución, que corrigiese las alarmantes desigualdades que padece la población, aumentase el gasto en educación e investigación, y mimase la sanidad pública como el gran tesoro al que aspira cualquier sociedad. Portugal pasaría e engrosar el listado de los Estados federales de Iberia, lo que obligaría al Estado español a revisar su actual Estado obsoleto de las automías. Andalucía, junto a Cataluña, Euskadi y Galicia, sería la primera en constituirse como un Estado federal. Otras autonomías ya han manifestado en sus estatutos la voluntad de considerarse nacionalidades, como son los casos de Aragón, Baleares, Canarias y Valencia. El nuevo Estado Ibérico tendrían la tarea de repartir las sedes de los diferentes Poderes y Administraciones del Estado por toda su geografía, creándose una capitalidad confederada que evitase el desequilibrio entre los diferentes territorios. Los dos países juntos ofrecerían una gama de lenguas, de diversidad de hablas y culturas, tradiciones y gastronomías, paisajes y climas que harían de Iberia un Estado único en el mundo. Asumiría el compromiso de cuidar la naturaleza evitando el cambio climático, avanzaría a pasos agigantados en la lucha contra la pobreza y exclusión social, potenciaría la cooperación internacional en aras a disminuir la gran brecha entre los países del Norte y del Sur, y sería un referente para el encuentro y diálogo que buscase soluciones a los conflictos y guerras que padecen decenas de países.

            El principal escollo para la formación del nuevo Estado es el reconocimiento de la plurinacionalidad, que choca frontalmente con el centralismo a ultranza que rige España desde la época de los Reyes Católicos y la dinastía de los Austrias. El centralismo es un hecho representado por la concentración de poder en Madrid en detrimento del resto del territorio. El poder central y político está en Madrid desde tiempos de Felipe II, pero también el administrativo, judicial, financiero, económico, cultural, mediático... Solo con estar atentos a las televisiones y resto de medios vemos como priman las noticias de Madrid, excepto cuando se tratan temas relacionados con el independentismo catalán o la afluencia de turismo a Baleares y Canarias o cuando sucede un hecho extraordinario en algún lugar.

Sin embargo, si volvemos la mirada a nuestros orígenes veremos cómo los Estados portugués y español comparten unos mismos cimientos históricos, un mestizaje debido al flujo constante de las diferentes civilizaciones que durante más de 3.000 años han fecundado y enriquecido a este inigualable y excepcional territorio. Tartessos, íberos, celtasfenicioscartaginesesgriegosromanosgermanos (suevos y visigodos), musulmanes, judíos, cristianos, gitanos, africanos… Además de la identidad histórica y cultural que unen a todos los pueblos de la Península, el nuevo Estado de Iberia formaría una unidad geográfica bien diferenciada, presentando una extensión de alrededor de 600.000 km² y una población de 57 millones de habitantes. Compartiendo las mismas mesetas, cordilleras, ríos y océanos. En biología hablaríamos de un gran ecosistema con su biotopo (su magnífico marco natural) y su biocenosis (sus variadas gentes marcadas por la rica y diversa cultura).

Nuestro padre de la patria andaluza, Blas Infante, ya dejó por escrito en el himno andaluz que nuestra tierra se sintiese parte de esa nueva realidad ibérica: “Sea por Andalucía libre, Iberia y la Humanidad”.

 

                                                                                  Córdoba, 23 de septiembre de 2021

                                                                                        Miguel Santiago Losada

                                                                                              Profesor y escritor

lunes, 18 de octubre de 2021

ASIGNATURAS PENDIENTES


Llegó un nuevo curso y con él un deseado cambio de estación meteorológica. Atrás quedó el verano con un preocupante aumento en la superficie quemada por los incendios, con un elevado número de muertes a causa del Covid a pesar de la vacunación cada vez más extendida, con demasiadas familias que sufren la pobreza energética y todo tipo de penurias, con un recibo de la luz que sigue aumentando injustamente las ganancias de las eléctricas a costa del bolsillo de los contribuyentes. Nuestros mares siguieron cobrándose vidas de migrantes desesperados por alcanzar un medio digno para vivir, mientras la judicatura paró la expulsión de centenares de menores migrantes de Ceuta por atentar contra le Ley del Menor, poniendo en evidencia la política del ministro Grande Marlaska.

Desde Afganistán nos llegó la noticia de la retirada de las tropas de Estados Unidos y la toma del poder de los talibanes, provocando otro éxodo y el aumento de las violaciones a los derechos humanos, principalmente para las mujeres y niños. Córdoba, hasta el momento, es la provincia que más personas ha acogido procedentes de este dantesco drama. Un nuevo episodio de la política internacional del llamado Primer Mundo, preocupado por sus intereses económicos y estratégicos, sin importarle el destino de la población desprotegida y empobrecida. ¿Quién carga con la nefasta política que ha dejado miles y miles de muertes en territorios como Libia, Siria, Irak, causando millones de desplazamientos? Solo importan los negocios manchados de manos sucias y demasiadas veces de sangre, negocios basados en la carrera armamentística, en el tráfico de drogas (como el mercado de opio en Afganistán), en la prostitución que alcanza a miles de niños y niñas de los llamados países del Tercer Mundo. Sin duda hay que señalar a los talibanes, a los dictadores, a los traficantes de personas y estupefacientes. Sin embargo, habrá que preguntarse: ¿quién señala a los que respaldaron en su momento a los talibanes para defender sus intereses geoestratégicos?, ¿quién señala a los que auparon a Sadam Husein y luego lo derrocaron según las conveniencias de cada momento?, ¿quién truncó la esperanzadora primavera árabe?, ¿quién está detrás de todas estas calamidades y destrozos humanos?

La gran asignatura pendiente para todos estos terribles dramas de la humanidad consiste en terminar con tanto crimen y violación a los derechos humanos, y buscar soluciones basadas en una política internacional que apueste por la justicia social, la eliminación de las grandes desigualdades a escala mundial y la inaplazable protección del medio ambiente.

Bajando a nuestras calles, a nuestros barrios, a nuestra ciudad cabe preguntarse si seguiremos un año más en el furgón de cola de los indicadores económicos del país. Lo veremos en los Presupuestos Generales del Estado y de la Junta de Andalucía. ¿Cuántos fondos de recuperación europeo vendrán para Córdoba, una de las provincias más deprimidas de la UE?, ¿se terminará con la diáspora de nuestros jóvenes talentos a Europa?, ¿se invertirá en formación y empleo para miles de personas que viven en el cinturón de barrios empobrecidos de nuestra ciudad?, ¿se apostará por la vivienda social?

Esperemos activa y críticamente que estas políticas sociales den un paso importante hacia adelante a corto plazo, para ir dando solución a las carencias que afectan especialmente a la población más empobrecida y excluida. No olvidemos que como ciudadanía tenemos mucha responsabilidad y un imprescindible papel en ello, generando propuestas, participando en el espacio social y laboral en el que cada persona nos desenvolvemos, denunciando lo incumplido por los responsables políticos.

                                                                       Córdoba, 15 de septiembre de 2021

                                                                          Miguel Santiago Losada

                                                                                Profesor y escritor


BEATIFICACIÓN VERSUS REPÚBLICA

                           


El Vaticano ha decidido beatificar el próximo 16 de octubre a 127 sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos asesinados durante la “persecución religiosa en España”, como aparece en los carteles editados por el obispado de Córdoba, entre 1936 y 1939. Una lápida en el trascoro de la catedral cordobesa recuerda a los sacerdotes “ejecutados” en 1936.  El acto estará presidido por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, en la Mezquita-Catedral de Córdoba. La apertura de esta causa de beatificación tuvo lugar en 2010 presidida por Juan José Asenjo, anterior obispo de la diócesis cordobesa. En palabras
de Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, estos mártires suponen el “amor a Jesucristo hasta la muerte y perdón a los enemigos. De los verdugos no nos acordamos nada más que para perdonarlos. Fueron sus mejores hijos y ejemplo de vida cristiana para el mundo entero” (25-11-2020).

 

Como ciudadano y cristiano, me generó un gran malestar este acto organizado por la jerarquía católica que, sin pedir perdón por la complicidad manifiesta con el Golpe de Estado militar y la dictadura franquista sufrida durante cuarenta años, pretende lavarse la cara beatificando a 127 personas, asesinadas por la situación tan desgarradora ocasionada por la “guerra civil”, poniendo el acento en la persecución religiosa sufrida entre 1936-39.

 

He planteado una serie de preguntas-respuestas para mitigar el desasosiego y la indignación que dicho acto me provoca:

 

 

 

¿Por qué considero que la beatificación tiene como objetivo una pedagogía perversa?

Es un acto que favorece la división, apuesta por mantener abierta una herida, resaltando a los caídos por una patria nacionalcatólica, martirizados por la horda de anticristianos. Unos verdugos llamados a ser perdonados por los merecedores de la única verdad, los que unieron “el humo del incienso y el humo del cañón, que sube hasta las plantas de Dios son una misma voluntad vertical de afirmar una fe y sobre ella salvar un mundo y restaurar una civilización” (José Mª Pemán, 1937). Como plantea Paul Preston (2001) “en casi todas las grandes agitaciones políticas de períodos especialmente turbulentos, ha habido un telón de fondo religioso y los clérigos han tenido un protagonismo crucial y a menudo reaccionario”.

 

¿Son el franquismo y nacionalcatolicismo una moneda con dos caras? ¿Una jerarquía que disimula su perdón por haber respaldado con dichos y hechos al franquismo acusando a la república “roja” de las muertes causadas a religiosos?

El apoyo de la mayoría de la jerarquía católica al régimen de Franco es incuestionable, como plantea el profesor Arcángel Bedmar (2017). En la célebre Carta de los obispos de julio de 1937, la mayoría de los obispos españoles apoyaron a Franco, uno de sus grandes aliados. El entonces obispo de Córdoba, Adolfo Pérez Muñoz, fue una de las firmas más entusiastas de dicha carta, que alababa a la “Cruzada”. Elogió al carnicero de Córdoba, coronel Ciriaco Cascajo, con un mensaje público en el que manifestaba: “Mis saludos y la más efusiva enhorabuena al bravo salvador, general por aclamación popular, que con certero pulso y en momentos decisivos (…) tuvo misión providencial y, respondiendo decididamente a ella, derribó, cual otro David, audaz y valeroso, al Goliat rojo en Córdoba”. (Diario Azul, 13 de agosto de 1939). A partir de esa fecha la jerarquía católica estaría más omnipresente que nunca en la vida civil, adoctrinándola y no precisamente con el evangelio, al mismo tiempo que verá a los vencidos como un objetivo de regeneración espiritual.

 

¿Quién fue el responsable del Golpe de Estado a la II República española?

La II República Española, proclamada el 14 de abril de 1931, aprobó una de las constituciones más avanzadas de sus tiempos, otorgando por primera vez a la mujer la igualdad con el varón. Una República que tuvo que enfrentarse, desde su proclamación, a una variada gama de fuerzas políticas claramente antidemocráticas, y a una permanente amenaza de complot militar apoyado por los partidos de extrema derecha (monárquicos, carlistas y falangistas). Los militares que protagonizaron el Golpe de Estado del 18 de julio de 1936, como muy bien describe Bedmar, tenían muy claro que la violencia sería el arma principal para asegurarse el éxito, elaborando un plan para exterminar y reprimir a sus opositores políticos. En la misma noche del 17 de julio, cuando la insurrección no había llegado todavía a la Península, los militares golpistas asesinaron a 225 personas en las posesiones españolas de Marruecos, anticipando el método que iban a aplicar durante los tres años siguientes en todos los lugares que iban conquistando.

 

 

¿La misma crueldad en ambos ejércitos?

Durante los tres años de guerra murieron en los frentes de batalla unos 300.000 soldados y en los bombardeos fallecieron unas 12.000 personas. Además, en aquellos tres años de guerra, decenas de miles de personas inocentes, que no habían cometido ningún delito, murieron a consecuencia de la represión en la España republicana y en la franquista, en su mayoría por fusilamientos. Por poner un ejemplo, venido al caso, ¿serán beatificados los catorce sacerdotes vascos ejecutados por los franquistas en el verano de 1937? Como relata en su libro, La Pólvora y el Incienso, Hilari Raguer (2017). El mismísimo obispo de Vitoria, Mateo Múgica, llegaría a ser expulsado de España por denunciar el bombardeo de Guernica ante el Vaticano.

 

No obstante, hay que subrayar que la represión franquista y la republicana durante la guerra civil no fueron iguales. Mientras el franquismo utilizó la violencia y el terror de una manera programada, en la zona republicana la represión no surgió de manera planificada, sino que fue consecuencia en gran medida del hundimiento del Estado, lo que hizo que grupos de exaltados cometieran todo tipo de delitos. Los datos así lo evidencian:

130.199 víctimas republicanas frente a 49.272 franquistas, según el estudio realizado por el historiador Francisco Espinosa Maestre. En Andalucía las diferencias aún son mayores, contabilizándose 47.399 víctimas republicanas frente a 8.377 franquistas. Si nos referimos a la provincia de Córdoba, hubo 11.582 muertos republicanos en guerra y posguerra (4.629 en la capital y 6.953 en los pueblos) frente a 2.346 franquistas, según las investigaciones del historiador Francisco Moreno Gómez (1985). Mientras, en Córdoba capital, este mismo historiador establece que hubo unos 4.000 fusilados en guerra y 584 en posguerra.

 

¿Por qué la jerarquía católica no practicó la reconciliación a partir del 39?

En mi familia los abuel@s siempre se han preguntado por qué siguieron los fusilamientos una vez terminada la guerra. El fin de la guerra iría unido al comienzo de un nuevo calvario. La dictadura de Franco no cumplió con su lema de respetar al que no tuviera las manos manchadas de sangre, no hubo ni amnistía ni reconciliación. A los derrotados se les aplicó el Código de Justicia Militar, impuesto en julio de 1936, y se les procesó por medio de una “justicia al revés”, que significaba que los golpistas que se habían rebelado contra la legalidad republicana juzgaban como rebeldes a los que habían permanecido fieles a ella. En Córdoba, la mortalidad fue extrema en sus dos cárceles, pues solo en el año 1941 fallecieron allí 502 personas de las 3.500 o 4000 que había internadas, debido a las pésimas condiciones de vida, las enfermedades y la alimentación escasa y deficiente. Se estiman en 17.000 los presos que fallecieron de hambre y enfermedades en las cárceles franquistas en la posguerra.

 

Ante esta desoladora violación a los derechos humanos, la jerarquía católica no solo se puso de perfil, sino que impulsó la nefasta política penitenciaria llevada a cabo por órdenes religiosas: castigos por no ir a misa, obligar a comulgar, separar a los hijos de las madres, realización de todo tipo de trabajos forzosos, una pésima alimentación, nula asistencia sanitaria, deplorable estado de celdas e instalaciones carcelarias, un trato avasallador y de desprecio hacia las personas encarceladas…

 

¿Quiénes fueron los vengativos?

El historiador Francisco Moreno Gómez, narra las venganzas personales en los últimos pueblos conquistados de la provincia de Córdoba, los registros domiciliarios, las detenciones, las torturas. Mientras tanto, clero y católicos se echaron a la calle con vítores y “mueras” a la “canalla marxista”, a la vez que en los muros de las iglesias se esculpieron los nombres de los mártires de la llamada “Cruzada”. Los habitantes de la provincia acabaron en campos de concentración (Valsequillo, La Granjuela, Los Blázquez, Cerro Muriano).  En más de 22 pueblos de Córdoba no hubo la llamada violencia marxista, y, sin embargo, a la hora de la represión fueron eliminadas sin contemplaciones muchas personas de izquierdas, solo por el hecho de haber pertenecido a partidos de izquierda, haber ocupado algún cargo municipal o público, haber intervenido en mítines, huelgas, o trabajar en las delegaciones del Instituto de Reforma Agraria.

Los ayuntamientos de la victoria se ocupaban, por otra parte, de gestionar múltiples pensiones para viudas o familiares de empleados municipales “caídos” en la guerra. Mientras si se trataba de algún familiar de empleados depurados por el franquismo le denegaban las solicitudes por improcedentes. Todo ello evidencia el fascismo desarrollado por el régimen de Franco, el mayor ejecutor de penas de muerte en la historia de España, con el apoyo y las bendiciones de la mayoría de la jerarquía católica.

Mientras todo esto ocurría el Gobierno de la República, desde mediados de 1938, no aprobó ninguna ejecución de pena de muerte.

La gran asignatura pendiente

Después de cuarenta años de franquismo, sigue existiendo una falta de tutela judicial efectiva con las víctimas del franquismo, por lo que las iniciativas para subsanar tan lamentable vacío se han dirigido hacia organismos e instituciones extranjeras. Tal fue el caso de la querella presentada en Argentina en abril de 2011 para que se investigaran los delitos de genocidio y/o de lesa humanidad cometidos durante la dictadura franquista entre 1936 y 1977. La ONU ha advertido en varias ocasiones, para vergüenza del Estado español, de que no puede escudarse en la amnistía promulgada en 1977 para no extraditar o juzgar a los responsables de violaciones graves de derechos humanos, como las torturas, las ejecuciones sumarias y las desapariciones forzadas. Sin olvidar como distintos organismos de la ONU han conminado en numerosas ocasiones al Estado español a atender a las víctimas del franquismo en lo referido a la elaboración de un plan nacional de búsqueda de los desaparecidos y establecer una partida presupuestaria para la localización y exhumación de los miles de fusilados que aún permanecen enterrados en fosas comunes.

 

Para terminar

Si nos imaginamos una amplia balconada en el cielo en la que se asomasen las personas que murieron a causa de la guerra española, como de cualquier otra guerra, aclamarían en el acto de beatificación con un ¡basta ya! a tanta mentira. Y ante la presencia del Dios justo y misericordioso se avergonzarían de las religiones, que han matado a miles y miles de personas en nombre de Dios a lo largo de la historia, volviendo a aclamar: ¡No tomen el nombre de Dios en vano!

 

Hubo un cardenal que se negó a reconocer el régimen de Franco y a firmar la Carta Colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra en España redactada el 1 de julio de 1937 por el episcopado español a instancias de Franco. El cardenal Vidal i Barraquer de Tarragona exponía repetidamente en sus cartas al cardenal Pacelli: “creía que en aquella guerra fratricida la Iglesia no debía identificarse con ninguno de los dos bandos (la terminología de los dos bandos no lo hace sospechoso de ser de izquierdas), sino más bien hacer obra de pacificación”. Después de 85 años sigue vigente para muchos obispos de la Conferencia Episcopal Española dicha recomendación.

 

                                                                       Córdoba, 13 de octubre de 2021

                                                                             Miguel Santiago Losada

                                                                                 Profesor y escritor