sábado, 21 de diciembre de 2019

DIOS NO TIENE RELIGIÓN


En Nueva Delhi encontré una camiseta con el lema: Dios no tiene religión. Tal vez, una buena definición para las personas que se manifiestan creyentes. Quizá fue algo  más allá mi buen amigo Enrique de Castro, popularmente conocido como el cura rojo de Vallecas, cuando tituló a uno de sus libros: “Dios es ateo”. Con este título manifestaba que el poder, en el sentido peyorativo de la palabra,  había decidido comprar la fe y adulterarla para sus propios intereses, a fin de construir un dios garante del orden establecido que garantiza los pactos de religión con el poder de los Estados, las inquisiciones medievales y actuales. El lema de la camiseta india libraba a Dios de la falsa de las religiones, negando al dios creado a imagen y semejanza de las jerarquías eclesiásticas o religiosas.

            Si leyéramos la historia de la iglesia católica veríamos como el poder eclesial y terrenal pronto se hacen uno. El edicto de Milán del emperador Constantino, año 313, sellará este pacto por los siglos de los siglos. Desde ese momento Jesús de Nazaret dejará de ser la persona humana y solidaria del Evangelio para convertirse en el dios emperador o, mejor dicho, en el dios del emperador. La jugada política perfecta para controlar a todo un imperio y someter al pueblo sencillo e inofensivo.

            Desde la Edad Media los reyes europeos y castellanos aplicaron muy bien el matrimonio poder-religión, poniendo de responsables a sus hijos o parientes en los diferentes mitrados. La jerarquía católica tomaría partida en las decisiones del Estado. La cruz y la espada serían las dos caras de la misma moneda. La imagen del Santiago matamoros constituye un buen ejemplo de ello, figura recordada y anhelada por el fascismo español en los últimos tiempos.

            El nacionalcatolicismo es el resultado de esta historia. Podríamos decir sin lugar a dudas que “de aquellos barros estos lodos”. El teólogo andaluz José María Castillo decía en una entrevista concedida al diario El Público que había que denunciar el concordato franquista del año 1953, cuyas raíces se encuentran en la manifiesta hostilidad que la jerarquía católica manifiesta hacia la Segunda República. Las palabras del cardenal Segura no dejan lugar a equívocos: “Que la ira de Dios caiga sobre España, si la República persevera”. El arzobispo de Zaragoza legitimaba la violencia franquista: “En beneficio del orden, la patria y la religión”. El obispo de Córdoba Fray Albino fue firmante de la Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la guerra en España, en la que denominaban al golpe de Estado militar plebiscito armado.  

El nacionalcatolicismo es incompatible con un Estado social, democrático y de derecho. Sin embargo, los obispos que conforman mayoritariamente la Conferencia Episcopal Española tienen los ojos en la espalda y no en la cara. Añoran el pasado medieval, tridentino y franquista. Baste con recordar como los obispos fueron volviendo la cara al Concilio vaticano II conforme pasaban los años del Papa Karol Wojtyla. Los purpurados españoles irían creciendo bajo los poderosos Suquía y Rouco, los dos cardenales que marcaron las líneas de la iglesia española desde los años ochenta hasta nuestros días. No sería hasta 2014  cuando Carlos Osoro sustituiría al todopoderoso cardenal Rouco Varela como arzobispo de Madrid, un nombramiento directo del Papa Francisco que no gustó nada al llamado por muchos “vicepapa” español. Rouco no votó por Bergoglio en el cónclave vaticano y, desde entonces, se ha ido configurando como el gran dique de contención, desde su ático de lujo en la calle Bailén en Madrid, de las reformas que el Papa quiere implantar en la reaccionaria Jerarquía española. Cerrando filas con él se encuentran entre otros los titulares de las diócesis con más poder de Andalucía: Juan José Asenjo (arzobispo de Sevilla), Javier Martínez (arzobispo de Granada) y Demetrio Fernández (obispo de Córdoba). Estos tres obispos son muy críticos con el feminismo, la libertad sexual, la eutanasia, la laicidad y se caracterizan por comerciar con sus templos. Como denuncia el teólogo José María Castillo: “son un escándalo las inmatriculaciones de inmuebles que ha realizado la Iglesia en España, y todos estos bienes deben ser devueltos al Estado. Han convertido la casa de Dios en una cueva de bandidos, según el Evangelio”. Son obispos simpatizantes de Vox, un partido financiado y avalado por grupos ultracatólicos.

Dios no es de ese mundo. El Dios de Jesús es el Dios padre/madre de las bienaventuranzas. Y las bienaventuranzas, precursoras de los derechos humanos, no pertenecen a ninguna religión, y menos a la que pretende someter bajo su poder y doctrina al pueblo.


                                                           Córdoba, 21 de noviembre de 2019
                                                                   Miguel Santiago Losada
                                                                Profesor y miembro de ADA

¡ANDALUCÍA VIVA!


El próximo 1 de diciembre la Plataforma Andalucía Viva nos convoca a las personas que vivimos y sentimos Andalucía a la manifestación que saldrá a las 12 de la mañana desde los llamados popularmente Jardines de los Patos. El hecho de celebrarse en Córdoba se debe a que se conmemora, por una parte, los cien años de la publicación del considerado "manifiesto de la nacionalidad", aprobado en la Asamblea de Córdoba de 1919, y por otra, la proclamación por primera vez del grito emblemático "¡Viva Andalucía Libre!", en una manifestación de trabajadores del campo. Esta manifestación del próximo domingo quiere hacer memoria de nuestra historia más reciente, y actualizar aquellas que llenaron las calles de nuestras ciudades y pueblos, y de otros lugares del Estado (Barcelona, Bilbao y Madrid) en los años 1977 y 1979. Debido a la presión popular, Andalucía consiguió ejercer su voluntad soberana conduciéndonos al referéndum del 28 de febrero de 1980, por el que accedimos a la autonomía por el artículo 151, la vía rápida y con mayores competencias según contemplaba la reciente Constitución de 1978, que nos incorporaba a las "autonomías de primera división" junto a Cataluña, Euskadi y Galicia. Andalucía se levantaba para conseguir un autogobierno que materializase las reivindicaciones sociales tan necesarias para nuestra tierra.
Después de 40 años no se pueden negar, sobre todo, los avances en educación y sanidad, pilares del Estado del Bienestar. Sin embargo, no ha dado los frutos suficientes para que Andalucía deje de padecer “los dolores” en palabras de Blas Infante. Es más, si consultamos cualquier  estudio socioeconómico sobre Andalucía veremos como seguimos estando a la cola de Europa, muy lejos de la convergencia entre territorios.
Esta desesperanza fue minando poco a poco en la conciencia de pueblo. Una impotencia y frustración causada principalmente por una política más pendiente de sus intereses de partido a nivel Estatal que del avance del pueblo andaluz.  No es anecdótico que hasta Teruel o Cantabria estén hoy representados en el Congreso y no lo esté Andalucía, cuando aquí se eligen 61 diputados. No solo padecemos los graves problemas sociales (exclusión, paro, desahucios, emigración juvenil, las rentas más bajas del país,…), sino que hemos llegado a tal anestesia de conciencia de pueblo que toda aquella lucha de hace cuarenta años es como si se hubieses diluido o difuminado.
A pesar de todo ello, un grupo de andaluzas y andaluces de la sociedad civil, sin intención alguna de constituirse como partido político, hemos creado una plataforma, Andalucía Viva, con el objetivo de mantenerse en el tiempo para activar de nuevo todas nuestras reivindicaciones sociales y conseguir  un gobierno andaluz que luche y se deje la piel por los intereses generales de Andalucía.
Hasta la presente se han adherido ya al llamamiento más de un centenar de colectivos ciudadanos, principales protagonistas de la manifestación, además de sindicatos y organizaciones políticas, colectivos que representan todos los ámbitos de la sociedad civil: mareas blancas y verdes, pensionistas, estudiantes, feministas, ecologistas, colectivos de derechos humanos, de migrantes, contra la exclusión, cristianos de base, del mundo de la cultura, de las ciencias y de las artes escénicas. Una gran oleada de aire fresco que pretende empoderar y dignificar a nuestra Andalucía, de una manera inclusiva e integradora.
Este milagro que vestirá a Córdoba de la verdiblanca será el resultado del esfuerzo y entusiasmo sin límites que el grupo motor de la Plataforma Andalucía Viva está realizando. Esta gran aventura comienza el día 1 de diciembre. A partir del día siguiente nos remangaremos como alfareros para conseguir una mayor igualdad y justicia social para nuestra tierra, Andalucía.




                                                                       Córdoba, 25 de noviembre de 2019
                                                                              Miguel Santiago Losada 
                                                                                   Profesor y escritor


viernes, 15 de noviembre de 2019

VIOLENCIA ECONÓMICA


Les enseñaba a mis alumnos que un problema siempre tiene solución, de lo contrario no es un problema, es una mentira, una excusa. Otras elecciones, otra campaña electoral y más de lo mismo. ¿De verdad se quiere solucionar el problema catalán? Me preocupa que con todos los problemas sociales que tiene el Estado español se siga alimentando el conflicto creado por tanta incompetencia política, a la vez que crece la extrema derecha. Posiblemente más que incompetencia sea una manipulación para acallar y velar los acuciantes problemas sociales que viven miles y miles de personas, sobre todo en aquellas regiones y nacionalidades, que como el caso de Andalucía, están a la cola de las regiones europeas más desfavorecidas. Según el indicador AROPE de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el año 2018, las tasas de pobreza más bajas corresponden al País Vasco y Navarra, con el 12,1 % y el 12,6 % respectivamente, y las más altas se registran en Andalucía (38,2%) y Extremadura (44,6%), lo que indica que existe un norte enriquecido y un sur empobrecido.

El Estado español soporta más de un 20% de desempleo en las comunidades con mayor riesgo de pobreza. Una pobreza que padecen más de doce millones de personas (AROPE), lo que supone el 26,1 % de la población española, llegando al 29,5 % en la población infantil. Desvelando los dramáticos datos de este observador social el 55,3% de la población tiene alguna clase de dificultad para llegar a fin de mes, incrementándose la tasa en dos puntos porcentuales con respecto a 2017. Es evidente el empeoramiento en las condiciones de vida de las personas más pobres. En otras palabras, si la crisis duró tres años para la población con mayores ingresos, para la más pobre lleva ya nueve años, lo cual demuestra a las claras que la recuperación económica en España favoreció cuatro veces más a los más ricos que a los más pobres, aumentando la brecha de la desigualdad social debido a la precarización del mercado laboral, un sistema fiscal injusto y las altas remuneraciones de accionistas y altos directivos, que crecen a expensas de los salarios más bajos. Esta violencia económica que sufre la población más desfavorecida supuso en 2017 que el 1% más rico en España capturase el 40% de toda la riqueza creada, cuando el 50% más pobre apenas consiguió repartirse un 7% de ese crecimiento.           

Si bajamos a Córdoba las cifras son aún más escalofriantes. La provincia con más paro de España está a la cola en la renta media de los pensionistas, en la renta media familiar, en la inversión de las Administraciones Públicas, además de seguir la sangría de la despoblación, sobre todo juvenil. La capital de Córdoba padece el gran dolor de tener sus barrios más empobrecidos entre los más necesitados de todo el Estado. Un ranking que debería sonrojar a nuestros representantes políticos. Y mientras tanto se sigue hablando del procés, del brexit. Nuestra provincia, como toda Andalucía, está extenuada de tanta violencia económica, que hace que consumamos toda nuestra energía en buscar el pan de cada día. Tendríamos que pensar el por qué la empresa municipal de limpieza Sadeco lleva contabilizados un total de 173 contenedores quemados en las zonas más empobrecidas hasta el mes de agosto. La brecha social hace que mientras en otros lugares se enarbolan banderas para pedir más autonomía e independencia, Andalucía enarbole la verde y blanca para pedir más derechos sociales que nutran los estómagos de sus hijos.

Córdoba es una provincia privilegiada por su naturaleza, por su legado histórico-artístico, por su situación estratégica, por sus ricas tierras productivas, por ser un referente biosanitario y agronómico. Necesitamos tomar conciencia y levantarnos, empoderarnos y elevar nuestra autoestima para conseguir vivir con la misma dignidad que otros pueblos.


                                                                       Córdoba, 29 de octubre de 2019
                                                                                        Miguel Santiago Losada
                                                                                             Profesor y escritor

lunes, 4 de noviembre de 2019

¿QUIÉN FUE SU AUTOR?


Un escritor compuso en el siglo XIX el primer capítulo de un libro titulado “Córdoba”. Dicho capítulo desarrolla una visión general de la historia de la ciudad. De manera literaria comienza la narración: “Mediaba ya la noche, cuando entramos por primera vez en esa ciudad de Córdoba (…) La luna resplandecía en lo alto del horizonte; pero no alumbraba sino los techos de sus viejos monumentos, sus estrechas y tortuosas calles estaban casi todas cercadas de tinieblas”. El autor, impresionado por el embrujo de la ciudad, veía a través de sus ojos “la segunda Damasco, sentada bajo la sombra de sus palmeras a orillas de un caudaloso río”. Desde un ajimez de la casa en la que se hospedó describía lo que contemplaba: “el espectáculo que a nuestros ojos se presentaba, no podía ser más bello. Alzábanse allá y acá, entre techos desiguales, torres más o menos imponentes cuya negra silueta se destacaba sobre los montes inmediatos o sobre el azul del cielo”. El autor reseña la guerra entre César y Pompeyo, en la que uno de los desenlaces tiene lugar en Corduba, capital de la Bética: “Estalló un día una guerra encarnizada entre César y Pompeyo (…), al que derrotó en Munda, bajó de nuevo a Córdoba, y pasó a cuántos le opusieron la menor resistencia por el filo de la espada”. Expone magistralmente cómo Córdoba se resiste al imperio godo: “Te mostraste poderosa contra Agila, cuyo hijo anegaste en la sangre de sus tropas; fiera, romana siempre, llegaste entonces a reconquistar tus leyes municipales, a hacerte libre, a emanciparte, sola y sin más que tus propias fuerzas, del imperio godo”. De la época andalusí destaca la llegada del omeya Abderramán I y de los grandes califas Abderramán III y Al-Hakam II: “de quien dijeron los árabes que había logrado convertir en rejas de arar tus armas, en pacíficos labradores tus guerreros; de sabios, tus alcázares dorados; de peregrinos, tu Mezquita Aljama; de oro tus robustas arcas”. La conquista de la ciudad por las tropas del rey castellano Fernando III es descrita como una total desgracia: “Estoy oyendo tus gemidos, Córdoba; estoy viendo las lágrimas que brotan de tus ojos. ¡Qué día de desolación para ti aquel terrible día!”. Córdoba no volvería a alcanzar la importancia que tuvo en las Edades Antigua y Media ya que los sucesores del rey Fernando “la favorecieron muy poco para que pudiese volver al estado en que la dejaron los Abderramanes (…) Los Reyes católicos le arrebataron sus mejores soldados para la conquista de Granada; el tribunal del Santo Oficio consumió parte de la población en los tormentos y la hoguera”. Y siglos más tarde las diferentes guerras, la de Sucesión y la de Independencia, la siguieron “desangrando”; hasta tal punto que el autor afirma: “Hay pocas ciudades cuyo conjunto revele menos su pasada gloria que el de la ciudad de Córdoba”.

            De su pasado glorioso va a destacar la Mezquita-Aljama: “¡Siempre célebre! ¡Mezquita levantada y frecuentada por emires y califas! ¡Mezquita por cuya pérdida lloran aún bajo su cielo oriental los que creen en Alá y su Profeta!

            El lector puede pensar que tan bellas palabras procedan de alguna persona cordobesa del decimonónico siglo. Posiblemente escribiera el capítulo del mencionado libro el romántico don Ángel de Saavedra o el realista don Juan Valera, o tal vez el ilustrado Romero Barros, padre de Julio Romero de Torres.
            Nada que ver con ellos. El autor fue el catalán Francisco Pi Y Margall, historiador y ensayista, que llegaría a presidir el Poder Ejecutivo de la Primera República en 1873. Fue un político republicano federal. El golpe de Estado del general Pavía puso fin a la República Federal. La Constitución monárquica de 1876, contraria a la propuesta de República Federal de 1873, afirmaba la esencia unitaria y centralista del Estado-Nación español. Nuevamente el nacionalismo rancio español, encarnado por Cánovas del Castillo, da un golpe a estos nuevos aires. Sin embargo, la herencia del Sexenio Democrático no fue capaz de anular la realidad plural del Estado, lo que tuvo una deriva regionalista en los años ochenta del mencionado siglo, al considerar a España como una realidad plural forjada por la historia. En este contexto se produce un renacimiento del discurso republicano y federal, que será aprovechado por Pi i Margall para relanzar su formación política (Partido Republicano Democrático Federal). La corriente federalista, encarnada en el Partido Republicano Democrático Federal, elaboró una propuesta de Constitución Confederal de España en la asamblea que celebraron en Zaragoza en junio de 1883, siguiendo el modelo cantonal de la I República. Cada una de las diferentes Repúblicas que se confederarían en España debería tener su propia constitución. Así, los republicanos federales andaluces, reunidos en Antequera entre el 27 y el 29 de octubre de 1883, aprobarían el proyecto de pacto federal de los cantones andaluces, conocido como Constitución Federal de 1883 o Constitución de Antequera que, inspirado en la filosofía de Pi y Margall y dentro de los planteamientos del proyecto constitucional de 1873, proclamaba el Estado Andaluz integrado en la República Federal Española. Sirvió de base al regionalismo andaluz en el Congreso de Ronda de 1918 y en la posterior Asamblea de Centros Andaluces de 1919 en Córdoba.
            Pero volviendo a Pi y Margall escritor, entre sus obras destaca los “Recuerdos y bellezas de España, una valiosa colección de historia regional y local, considerada como una de las obras cumbres  del romanticismo español, que constituyó un hito importante en la historiografía artística de nuestro país.Terminado el volumen de Cataluña continuó con el de Andalucía. Esta obra no llegó a terminarla por la denuncia interpuesta por la Jerarquía católica a su libro la “Historia de la pintura”, acusada de contener ataques al cristianismo. Pi y Margall terminaría abandonando la redacción de “Recuerdos y bellezas de España”. Su obra “Estudios sobre la Edad Media” también llegaría a estar prohibida por la Iglesia católica española y no fue publicada hasta 1873.

            Debido a ello, a Pi y Margall solo le dio tiempo de escribir el primer capítulo de “Córdoba”, obra continuada por Pedro de Madrazo y publicada en 1980 por ediciones El Albir (Barcelona).
            Después de siglo y medio se sigue negando la realidad plurinacional del Estado. Se sigue condenando a los que se niegan al pensamiento único del Estado-Nación español. Seguimos teniendo una monarquía, seguimos padeciendo, en pleno siglo XXI, el nacionalcatolicismo, lo que constriñe a que seamos un Estado, al menos, aconfesional. El Estado español no acaba de soltar las amarras del viejo caciquismo que nos impide llegar a ser un auténtico Estado Republicano, Federal y Laico, cuya base social sean los derechos humanos.
                                                                              

    Córdoba, 12 de octubre de 2019
                                                                                       Miguel Santiago Losada
                                                                                     Profesor y miembro de ADA

lunes, 21 de octubre de 2019

LA VOX DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA


Hace unos días un medio de comunicación andaluz enunciaba que “se comete una falta de respeto a la historia cuando ésta se manipula ideológicamente, sin considerar los datos científicos sobre la determinada época a la que se hace referencia”. Resulta pertinente relacionar tal afirmación con la instrucción dada el 24 de septiembre de 2019 por la Dirección General de Formación del Profesorado e Innovación Educativa para desarrollar el programa “1492: un nuevo mundo” en los centros docentes de la comunidad andaluza, con motivo del 12 de octubre. En el contenido del mismo se dice que “el descubrimiento americano supuso un hito para Europa, ya que marcó el encuentro entre dos mundos”.

Los libros de historia utilizan diferentes verbos a la hora de referirse al mismo tipo de acontecimiento histórico: conquistar, invadir, tomar, descubrir. La Península Ibérica fue invadida por los musulmanes y América descubierta por Cristóbal Colón. El verbo que expresa la acción en estos casos debería ser el mismo. O todo se descubre o todo se invade. Sin embargo, a la hora de hablar de América nos vanagloriamos diciendo que la descubrimos. A todas luces, nos hallamos ante una falta de rigor científico para nada ingenuo e inocuo. Con este programa el Gobierno andaluz cumple con Vox convocando a los centros educativos a celebrar el 12 de octubre, como se hacía en tiempos de la dictadura con el día de la raza.

Colón llegó por carambola a América. Creyó que había llegado a Asia y murió convencido que estaba en Japón. En aquellos tiempos la nobleza necesitaba condimentos para sus banquetes, y oro y plata  para pagar a los comerciantes que se los traían. Colón no encontró pimienta pero sí indios con oro, lo que enloqueció a Europa de avaricia. Manipularon a los indios, que les decían que las tierras habían sido regaladas por el Papa a los reyes españoles, por eso debían obedecer y bautizarse. Les robaron, violaron, mataron y encima los culpabilizaron de vagos y maleantes. Fray Bartolomé de las Casas escribió en 1552: “entraban los españoles en los pueblos y no dejaban niños ni viejos ni mujeres embarazadas que no desbarrigaran y hacían pedazos. Hacían apuestas sobre quien de una cuchillada abría un indio (…) Hacían unas horcas  largas y de trece en trece, en honor de Jesucristo y los doce apóstoles, los quemaban vivos (…)”. Miles y miles de indios murieron en los trabajos forzados en los lavaderos de oro. Fueron contagiados de viruela y sífilis por los invasores. A la llegada de los españoles, Haití contaba con una población de 500.000 indígenas. Veinte años más tarde, apenas quedaban 30.000 esclavizados. 50 años más tarde, ya no había un solo indio para contar lo ocurrido.

Los llamados “descubridores” fundieron todo el oro y lo embarcaron hacia España. De plata y oro hacían los altares de las iglesias, con el material y el sudor ajeno, que después de cinco siglos, en pleno siglo XXI, fueron inmatriculadas por la Jerarquía católica. La mayoría de la plata ni siquiera se quedaba en España, pasaba rápidamente del bolsillo del rey de España al bolsillo de los comerciantes y de los banqueros de los otros países europeos. De haber sido la potencia más rica del mundo, debido a tanto saqueo, acabó enriqueciendo a genoveses, alemanes, ingleses y franceses contribuyendo a nuestra ruina total, lo que nos condenó a prolongar la Edad Media.

Setenta millones de indígenas vivían en América cuando aparecieron los españoles y portugueses. A su llegada estaban en su esplendor el imperio inca, azteca y maya. Civilizaciones de grandes ciudades, avanzadas obras de ingeniería, agricultura y medicina, pirámides tan perfectas como las egipcias. Cuando terminaron con los brazos y manos de los americanos se fueron a África a por negros. ¿Es esta historia la que celebramos el 12 de octubre? ¿A esto le llamamos encuentro?

El literato Eduardo Galeano, a propósito de su reflexión sobre el denominado "Descubrimiento de América", escribió: “El 12 de octubre de 1492, el capitalismo descubrió América. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el Almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor”. El jesuita Ignacio Ellacuría, acribillado a balazos por el ejército de El Salvador, dijo: “Es el oprimido el que descubre al opresor”. Ojalá la comunidad educativa no permita la manipulación de la historia.

                                                                                  Córdoba, 4 de octubre de 2019
                                                                         Miguel Santiago Losada
                                                                                            Profesor y escritor

L@S ANDALUCES ¿RECONQUISTADOS?


Se comete una falta de respeto a la historia cuando ésta se manipula ideológicamente, sin considerar los datos científicos sobre la determinada época a la que se hace referencia.

Siempre me ha llamado la atención cuando estudiaba historia cómo se utilizaban diferentes verbos para referirse al mismo tipo de acontecimiento histórico: conquistar, invadir, tomar, descubrir. La Península Ibérica fue conquistada por el Imperio Romano e invadida por los musulmanes. Granada fue tomada por los Reyes Católicos y América descubierta por Cristóbal Colón. El verbo que expresa la acción en estos casos debería ser el mismo. O todo se conquista o todo se invade. Curiosamente la acción más peyorativa le ha sido asignada a los musulmanes. Nos invadieron como virus rabiosos dispuestos a acabar con nosotros. Sin embargo, a la hora de hablar de América nos vanagloriamos diciendo que la conquistamos, al igual que un amante conquista a su ser querido. A todas luces, nos hallamos ante una falta de rigor científico para nada ingenuo e inocuo.

No fue hasta el siglo XIX cuando Modesto Lafuente usó por primera vez el término Reconquista en su Historia General de España, término recogido por el diccionario de la Real Academia Española a partir de 1936. Por Reconquista se entiende “la recuperación del territorio hispano que invadieron los musulmanes en 711 y que terminó con la toma de Granada en 1492”. Según el profesor Alejandro García Sanjuán, el término Reconquista transmite la idea de que España es “una gran nación forjada en la lucha contra el islam”. En la misma sintonía, el catedrático de Historia del Pensamiento de la Universidad Complutense, Álvarez Junco, afirma que “(…) El término de Reconquista está ligado a la emergencia del nacionalismo español, que elabora la teoría de que la unidad nacional se logra con la conquista de Granada y la expulsión de judíos y moriscos”.

Hablar de invasión y de reconquista es ningunear nuestra historia andalusí, una de las etapas más gloriosas de la Europa medieval. Durante los ochocientos años del poder político arábigo-andalusí se construyeron nuestros grandes monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. Nacieron los filósofos más sabios y distinguidos de la época. Florecieron las artes: la poesía, la música, la literatura; y las ciencias: la astronomía, la agronomía, la arquitectura, la medicina, la alquimia. Estos son los virus que nos invadieron y que supusieron el primer Renacimiento después de la Edad Antigua. Cuando el resto de Europa apenas estaba configurada en pequeñas aldeas al-Ándalus era un Estado formado por grandes ciudades: Córdoba, Sevilla, Granada, Toledo, Valencia, Murcia, Badajoz…

Analicemos algunas claves desmitificadoras del término Reconquista:

1.- Religiosa. Antes de haber sido conquistada la Península por los árabes no existía únicamente el catolicismo como una rama de la religión cristiana. Había diferentes tendencias, calificadas como heréticas por el catolicismo, a la hora de profesar la fe. Estaban los arrianos, los monofisitas, los nestorianos, los monotelitas, que tenían el denominador común de rechazar la naturaleza divina de Jesús de Nazaret. Mientras, el catolicismo se iba definiendo a través de los dogmas y excluyendo a los demás credos. No sería hasta los primeros siglos del segundo milenio, XI-XIII, cuando el poder central del papado y el desarrollo de la doctrina y de la moral católica (sacramentos, celibato, inquisición, cruzadas, dogmas…) llegan a configurar la religión católica tal y como la conocemos hoy día. En la Península llegaría a ser seña de identidad el “Santiago matamoros”, un icono que desvirtúa a cualquier religión, poniéndola en la antípoda del Evangelio, los dichos y los hechos del profeta Jesús de Nazaret. En definitiva, el cristianismo de los primeros siglos nada tuvo que ver con el que se profesaba cuando el reino de Castilla y el reino de Aragón fueron conquistando al-Ándalus.
                                           
2.- Política. Los visigodos no llegaron a controlar toda la Península ibérica. En la parte noroeste estaba el reino de los suevos y toda la cornisa cantábrica, desde la cordillera hasta el mar, zona poco romanizada, estaba dominada por astures, cántabros y vascones. Por otra parte, la Bética romana se encontró bajo dominio bizantino hasta finales del siglo VI, manteniendo sus ciudades, como Corduba o Hispalis, un fuerte acento autonomista por sus noblezas locales. Hasta el 584 Leovigildo no restaurará la paz tras la derrota de su hijo, consiguiendo Recaredo (586-601), hermano de Hermenegildo, la unidad religiosa, tomando como base el catolicismo. Como podemos comprobar, los reyes visigodos estuvieron  navegando entre distintas ramas del cristianismo, sobre todo el arrianismo y el catolicismo. Por consiguiente, nada tuvieron que ver los reyes godos con el reinado de Castilla, considerada entidad histórica desde 1230,  y con el reinado de Aragón (siglo XII).

3.- Geográfica. Si hacemos un recorrido por la geografía Peninsular, durante el poder arábigo-andaluz se construyó la fortaleza de Qūnka a finales del siglo VIII, que dio origen a la ciudad de Cuenca. La antigua Tirwal (que en árabe significa torre), actual Teruel, fue fundada en tiempos del califa Abderramán III. ​En la segunda mitad del siglo ix, el emir de Córdoba Muhammad I ​ construyó la fortaleza de Madriz, actual Madrid, en un promontorio junto al río. Murcia fue fundada en el año 825 con el nombre de Madīnat Mursiya por orden de Abderramán II en el siglo IX. En este sentido, cómo se puede reconquistar lo que no existe. Asimismo, si nos centramos en el reino visigodo, la mayoría de las ciudades andaluzas ya existían antes de los siglos V-VII.

4.- Identitaria. Reconquista y nacional-catolicismo van de la mano. La conjunción de ambos conceptos es el andamiaje de la construcción ideológica, según la cual España y catolicismo son dos componentes indisociables en la historia Peninsular, pretendiendo como objetivo histórico y académico expulsar a al-Ándalus de la identidad nacional. Desde este posicionamiento, ni el emirato ni el califato de la dinastía Omeya deben formar parte de la historia de España. En resumidas cuentas, esta crucial etapa histórica fue un accidente marginal que es preciso extirpar. De esta manera, la Reconquista fue un término creado en el siglo XIX, época del auge de los nacionalismos en toda Europa, para afirmar el nacionalismo español. La función principal de la Reconquista fue convertir al ‘moro’ en el mayor peligro para la nación, el “decano de los enemigos de España”, según Martín Corrales. El historiador Claudio Sánchez-Albornoz elevaría la Reconquista al máximo rango, definiéndola como la auténtica clave de la historia de España y formulando, al mismo tiempo, uno de los preceptos básicos del nacionalismo español, según el cual España sería una nación forjada contra el islam. En la postguerra, máxima efervescencia del nacionalcatolicismo español, se llegó a situaciones rocambolescas como excavar la necrópolis visigoda de Castiltierra (Segovia) ante la inminente visita a España  del dirigente nazi Heinrich Himmler (1940), distribuyendo muchas de sus piezas allí localizadas por diversos museos provinciales, con el objetivo de defender el origen ario del pueblo español a fin de estrechar lazos con Alemania. La investigación acerca de los visigodos en pleno régimen franquista se convirtió en un asunto de Estado. El argumento no era otro que los museos pudiesen explicar ese peculiar relato de una historia manipulada.

5.- Demográfica. La repoblación de las tierras conquistadas a los arábigo-andalusíes es otra falacia al igual que el término Reconquista. Paul Bairoch en el año 1989 hizo un estudio demográfico que databa la población de Córdoba y Sevilla durante el siglo X en un mínimo de 450.000 habitantes y 90.000 habitantes respectivamente. El historiador Leopoldo Torres Balbás, basándose en la extensión de los recintos murados de las ciudades de al-Ándalus deduce los doce ricos y populosos centros de civilización urbana desarrollada durante los siglos XI-XII con más de 15.000 habitantes: Córdoba (más de 100.000), Sevilla (más de 80.000), Toledo, Almería, Granada y Mallorca (más de 20.000), Zaragoza, Málaga, Valencia, Badajoz, Jerez y Écija (más de 15.000). De todos ellos, más de la mitad estaban en Andalucía, teniendo Córdoba más población que las cinco grandes ciudades no andaluzas juntas. La Sevilla Almohade y la Granada Nazarí superarían con creces los 100.000 habitantes. Conforme se fueron conquistando por el Reino de Castilla, las epidemias, hambrunas, expulsiones, guerras, huidas, etc. las fueron despoblando. Córdoba llegaría a los umbrales del año 1500 con una población menor a los 40.000 habitantes. Por consiguiente, cabe plantearse qué grado de repoblación castellana supuso la conquista en tiempos de Fernando III y Alfonso X. ¿Cómo la zona norte y Meseta Peninsular, carente de verdaderos núcleos de población y de una baja densidad demográfica,  puede repoblar un territorio? El propio Menéndez Pidal llegaría a afirmar refiriéndose a Castilla: "(...) Comarca de muy escasa densidad de habitantes, como en general era escasa la del centro de la Península en lo antiguo".

            Concluyendo, el término Reconquista pretende hacer un paréntesis, nada menos que de ocho siglos, en la historia de la Península ibérica. Para el nacionalismo español los tartésicos, turdetanos, celtas, romanos, visigodos, fenicios, cartagineses, griegos fueron artífices de lo que hoy conocemos como España. Los arábigo-andalusíes fueron la excepción que había que aniquilar. Otro “pecado” por el que la Iglesia institución y sus adláteres que conforman el nacionalcatolicismo tendrían que pedir perdón.

                                                                                  Córdoba, 17 de septiembre de 2019
                                                                                       Miguel Santiago Losada
                                                                                     Profesor y miembro de ADA

miércoles, 25 de septiembre de 2019

NABIL


Nombre de origen árabe que significa noble, honorable. Nació de noche como una estrella aparece en el inmenso cielo al anochecer. Cuando los poderes de este mundo están empeñados en atentar contra la vida y la naturaleza, el nacimiento de muchos niñ@s como Nabil, son el aire fresco, la lluvia necesaria, la savia nueva que nos hace recobrar la esperanza en un mundo donde el Amazonas no arda y el Mediterráneo deje de ser un cementerio de vidas inocentes. Una esperanza que pasa por una sociedad vacunada contra el racismo, el machismo y la homofobia.

                     Hace una semana un buen amigo, con motivo del nacimiento de Nabil, me escribía un bello mensaje: “Ahora tenemos una razón más para luchar por dejar un mundo más limpio, sostenible y justo a Nabil y a todos los de su generación”. Un mundo más solidario en donde no tengan cabida dirigentes que atenten contra los derechos humanos.

                     Para ello seguiremos comprometidos en construir la gran casa de la humanidad en la que el amor, la justicia y la paz sean sus señas de identidad. Una casa donde hacer política equivalga a la construcción de un mundo de iguales. Una casa donde los grandes poderes económicos no empobrezcan la economía de las familias. Un hogar donde la fraternidad sea la religión universal y donde a la persona no se le valore por su cuenta bancaria, sino por sus valores humanos. Una casa respetuosa con la identidad y las inquietudes de cada persona.

                     El mestizaje deberá ser el denominador común de la nueva sociedad en la que viva Nabil y sus coetáneos. Un mestizaje basado en la misma biología, que nos enseña la maravillosa evolución desde el cambio que supone la interacción entre las diferentes formas de vida para crear una mejor. ¿Qué hubiese sido de nosotr@s si la célula no hubiese evolucionado? Seríamos simplemente bacterias.

                     Nabil tiene nombre árabe y apellidos españoles, sus padres proceden de civilizaciones y religiones diferentes, su piel y sus ojos reflejan las maravillosas combinaciones de la genética. Y crecerá como un niño bilingüe para entenderse con sus familias a ambos lados del Mediterráneo. Con su lenguaje y amor será puente de culturas, encuentro de  vidas, al contrario de los que hacen de este mar una fosa de muerte y una condena de sueños. Por eso, mi querido Nabil, seguiremos apoyando todos los Open Arms dispuestos a salvar vidas, no callaremos ante las injusticias por muchas leyes mordazas que intenten reprimirnos, denunciaremos a los gobiernos corruptos, nos vacunaremos contra todo tipo de fascismo, nos sentiremos hij@s de la Madre Tierra, defendiéndola de toda especulación que tienda a arrasarla.

                     Querido Nabil, cuando hayas crecido y alcances la madurez de edad, y yo esté en la otra orilla del río de la vida, espero que apenas veas diferencias económicas entre el Norte y el Sur, espero que no haya monarquías y los gobiernos no tiranicen a sus pueblos, espero que las fronteras y los brexit no llenen las primeras páginas de los medios informativos, espero que las abuelas del otro lado del estrecho puedan venir a ver nacer a sus nietos sin que ninguna ley de extranjería se lo prohíba.

                     Escucha Nabil la Nana de la Cebolla de Miguel Hernández: “Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que mi alma al oírte bata el espacio (…) Frontera de los besos serás mañana”.

                                                                                  Córdoba, 28 de agosto de 2019
                                                                                     Miguel Santiago Losada
                                                                                           Profesor y escritor


jueves, 12 de septiembre de 2019

COMPANYS Y BLAS INFANTE


Córdoba posee en su centro histórico un hermoso paseo denominado Gran Capitán. En él han tenido lugar diversos acontecimientos en nuestra historia más reciente. Entre ellos, dos muy relacionados con el andalucismo histórico. Me refiero a la Asamblea Regionalista de Córdoba celebrada entre los días 23 al 25 de marzo de 1919 en el que fuese Centro Obrero Republicano de Córdoba. Tres años antes, en este mismo lugar, Blas Infante dio una conferencia sobre el “Ideal Andaluz”. Y, justo al lado del anterior, en el desaparecido Hotel Simón, Lluis Companys se dirigió desde uno de sus balcones al pueblo de Córdoba, el 22 de febrero de 1936.

Lluis Companys, Presidente de la Generalitat, llegó en automóvil a las 7.30 de la mañana a Córdoba acompañado de sus consejeros Joan Lluhí y Joan Comorera, procedentes del penal del Puerto de Santa María, lugar donde  habían sido encarcelados tras proclamar el “Estado Catalán”, dentro de la República Federal Española. Acababan de ser indultados por el nuevo Gobierno del Frente Popular. Companys y sus compañeros, mientras permanecieron presos en el Penal del Puerto, recibieron una visita de Blas Infante. Desde la amistad que sentían, don Lluis y don Blas se consideraban mutuamente hermanos. El Padre de la Patria Andaluza les ofreció todos los cuidados de los que disponía: ropa, libros y alimentos. A ambos les unía el mismo ideal federalista.

Pue bien, en su breve estancia se hospedaron en el citado hotel Simón, donde recibieron a diferentes personalidades de la ciudad cordobesa, atendieron a la prensa y, posteriormente, el Presidente catalán salió al balcón y se dirigió a los allí congregados, haciendo sus primeras declaraciones políticas tras su excarcelación, de gran repercusión estatal. En su discurso, publicado en el Diario Córdoba, pudieron escucharse sus vibrantes palabras: “Compañeros, amigos y camaradas: Supongo que después de las emociones sufridas, comprenderéis que no es fácil exponer los sentimientos que anidan en nuestros corazones (…) Habréis oído decir muchas veces algo contra los llamados revolucionarios catalanes, contra los separatistas catalanes, que no son otra cosa que hombres que llevan en sus entrañas el deseo de libertad en su tierra y el anhelo de libertad de todos los hombres y de todos los pueblos. Camaradas, estamos en momentos difíciles para la gloriosa República española, pero los hombres de izquierda y su Gobierno han puesto su responsabilidad a la altura del cumplimiento del deber (…) Estos hombres necesitan su tiempo para desarrollar la obra que España requiere. Darle esa tregua, ese margen de confianza, con el fin de que el surco dé frutos óptimos. Yo os pido que os disolváis con orden y que deis vuestra confianza al Gobierno constituido y que seáis fieles guardadores de la paz para hacer la labor que España necesita de una manera urgente. ¡Viva Andalucía!”.

El golpe fascista del 18 de julio acabaría con la vida de estos dos grandes hombres de la política, demócratas, amantes de sus pueblos y comprometidos en la construcción de un mundo más humano. Blas Infante sería fusilado el 10 de agosto de 1936 en el kilómetro cuatro de la carretera de Carmona, por orden del genocida general Queipo de Llano, y LLuis Companys el 15 de octubre de 1940, en el foso de Santa Eulalia del Castillo de Montjuic.

            Hace unos meses miembros de la Asamblea de Andalucía se desplazaron a la cárcel de Lledoners para visitar a los presos políticos catalanes, rememorando la visita que 84 años antes realizó Blas Infante a Lluis Companuys en la cárcel. Al igual que hizo el Padre de la patria Andaluza, les mostraron toda la solidaridad humana, ética y política. Ojalá esta actitud y este sentimiento anide en el corazón de ambos pueblos pues tal y como decía  Blas Infante: “La única manera de fraternidad es la práctica de la tolerancia”.
                                                                                  14 de agosto de 2019
                                                                                Miguel Santiago Losada
                                                                             Profesor y miembro de ADA