viernes, 29 de diciembre de 2017

LA MEMORIA NOS HACE LIBRES

La aprobación de la ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía pretende traer "verdad, justicia y reparación" ante todas las atrocidades cometidas bajo la dictadura de Franco. Salió adelante el pasado 15 de marzo de 2017 con los votos a favor de PSOE, Podemos e IU, absteniéndose PP y Ciudadanos. Los principales objetivos de la Ley son la reparación de las víctimas del franquismo y la localización de las personas desaparecidas bajo la brutal represión (alrededor de 700 fosas y 48.000 víctimas en Andalucía, según fuentes de la propia Junta). Asimismo, la ley andaluza da un plazo de doce meses para que sean retirados los símbolos franquistas, tanto en espacios públicos como privados de uso público. Hay tres casos en Córdoba que, según la citada Ley, deben desaparecer: el monumento a los caídos, las lápidas de la Mezquita-Catedral y el nomenclátor de calles relacionadas con personajes del franquismo. Entre estas vías destacan las dedicadas a José Cruz Conde, Conde de Vallellano y Antonio Cañero. José Cruz Conde, antes del golpe de Estado del 36, ya había ayudado a los generales Primo de Rivera y Sanjurjo para preparar el golpe de Estado de 1923, siendo recompensado como alcalde de Córdoba y, años más tarde, comisario de la exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Posteriormente tuvo un papel destacado en el apoyo civil a la organización del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 en Córdoba. El Conde de Vallellano fue ministro de Obras Públicas, presidente del Consejo de Estado y procurador de las Cortes franquistas. Antonio Cañero fue oficial del ejército golpista de Franco que encabezó la llamada “Columna Cañero” de caballistas y garrocheros que sembró el terror en los alrededores de Córdoba, referido por diferentes crónicas; además, de estar vinculado a macabros acontecimientos como tirotear con fusiles de montería a los presos de la cárcel de Antequera, como recoge el historiador Francisco Moreno en uno de sus libros “1936. El genocidio franquista en Córdoba”.

La Comisión de Memoria Histórica auspiciada por el Ayuntamiento para velar por el cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica y Democrática de Andalucía acaba de concluir su extraordinario trabajo, al que la ciudadanía debe estar agradecida, evidenciando todos los elementos de la dictadura franquista que aún persisten después de cuarenta años de democracia. El Gobierno municipal debe acatar dicho dictamen sin ningún tipo de titubeo para hacer valer la Ley. Una Ley basada en la verdadera reconciliación, dignificando la memoria de todas aquellas personas que fueron víctimas del franquismo. El historiador Francisco Moreno Gómez  establece que hubo en Córdoba unos 4.000 fusilados durante la guerra y 584 en posguerra. Entre ellos el alcalde Manuel Sánchez Badajoz, fusilado el 8 de agosto de 1936, al que la actual alcaldesa, nada más tomar posesión, quiso homenajearlo depositando un ramo de rosas en su nicho del cementerio de la Salud.

Como ciudadano de un país democrático deseo para mis hijos y los hijos/as de los demás referentes que les aporten valores de igualdad, justicia, solidaridad, fraternidad, paz y concordia; en definitiva, personas que hayan sentido, pensado y expresado su apuesta por los derechos humanos, la carta magna que debe iluminar al mundo, acabando con las tinieblas inhumanas de las dictaduras, la desigualdad social, la discriminación de la mujer, el abandono de niños/as y ancianos/as, el analfabetismo, las guerras y los conflictos, el hambre y la sed, las muertes causadas por enfermedades curables, el racismo, la xenofobia y el maltrato a la naturaleza.

                                                              Córdoba, 20 de diciembre de 2017
                                                                     Miguel Santiago Losada
                                               Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares


martes, 12 de diciembre de 2017

40 AÑOS DE VERDE, BLANCA Y VERDE

Hace unos días una amiga me llamaba para contarme con gran orgullo cómo su hija con poco más de 30 años había dejado con la boca abierta a los participantes en un foro celebrado en Bilbao sobre la recuperación de las ciudades. Al terminar le preguntaron, dado el éxito obtenido, que de dónde era. Irene respondió: - de Andalucía, quedando sus interlocutores con cara de sorpresa. No era la primera vez que le ocurría. Aún hay, y no son pocos, quienes consideran Andalucía como media analfabeta y subsidiaria, cuando está llena de jóvenes talentos que, por desgracia, desarrollan su saber en otros países, fuera de la tierra que les ha visto nacer y les ha educado y formado, obligados a emigrar ante la falta de oportunidades. Este hecho es la consecuencia de un plan programado hace muchos años por la UE, bajo la sumisión de los Gobiernos de España, la llamada “Europa de las dos velocidades”, en la que Andalucía estaba destinada a ser una región europea de servicios, desindustrializada e intervenida agrícolamente para producir según los cánones establecidos por Europa.
Hace 40 años, otros muchos jóvenes andaluces, acompañamos a nuestros mayores en las multitudinarias manifestaciones celebradas el 4 de diciembre de 1977 para que, entre otras reivindicaciones, los jóvenes andaluces de hoy tuvieran las mismas oportunidades que cualquier vasco, inglés, francés o alemán. Dos millones de personas de las ocho capitales y pueblos de Andalucía, Cataluña, Madrid y Euskadi salimos a la calle pacíficamente cuando apenas supimos que Cataluña, Euskadi y Galicia habían conseguido la plena autonomía, dejando postergada a Andalucía. En aquél glorioso día para Andalucía exigíamos nuestro derecho a decidir. Aquel clamor popular tuvo tal alcance que cambio el proceso constituyente, introduciendo el artículo 151 de la Constitución para convertir en nacionalidad lo que estaba proyectado como región. Tan solo dos años después, el 28 de febrero de 1980, ejercimos el derecho a decidir, reconociéndonos una nacionalidad histórica. Ambas fechas son el eje central de nuestro Patrimonio Constitucional Andaluz. Precisamente, 40 años después, este Patrimonio democrático ganado a pulso por su propio pueblo hace de Andalucía sujeto imprescindible para liderar el pacto federal que se avecina en los años venideros.
El próximo 4 de diciembre ondeará en el balcón de mi casa la bandera que mi padre me compró para tan emotivo acontecimiento histórico. Un símbolo cargado de esperanza para resolver los seculares problemas de Andalucía: el empobrecimiento, el paro, la educación, la formación, la reforma agraria. Como Carlos Cano le cantó a nuestra bandera: “-¡Ay, qué bonica/ verla en el aire/ quitando penas/ quitando hambre!/ Verde, banca y verde”. Reivindicaciones que se repetían en las distintas manifestaciones que se estaban celebrando. Aquel día histórico, cayó asesinado el joven malagueño Manuel José García Caparrós cuando la policía disparó contra los manifestantes. Su sangre viva trasmite la fuerza a esas palabras que dijo Irene todo orgullosa en Bilbao: - ¡Soy de Andalucía!
Andalucía tiene una dilatada historia autonómica, que hunde sus raíces en la Junta Suprema de Andalucía (Andújar, 2 de septiembre de 1835). Años más tarde el Sexenio Democrático (1868/1874) nos trajo el Pacto Federal andaluz, celebrado en Córdoba el 10 de junio de 1869. Antes de terminar el siglo XIX se aprobó el anteproyecto de la Constitución andaluza de Antequera de 1883, que proclamaba el Estado andaluz, abierto a integrarse en la deseada República Federal Española, y que sirvió de base al regionalismo andaluz en el Congreso de Ronda de 1918, y en la posterior Asamblea de 1919 en Córdoba, figurando Andalucía como una realidad nacional. Con la llegada de la II República se aprueba en Córdoba (1933) el anteproyecto de Estatuto Autonómico. El 5 de julio de 1936, en la Asamblea de Sevilla, Blas Infante sería elegido Presidente de Honor de la futura Junta Regional de Andalucía, que esperaba someterse a un referéndum en septiembre. El golpe militar del 18 de julio lo impidió, siendo fusilado el padre de la patria andaluza el 11 de agosto de 1936. Este proyecto no se pudo retomar hasta la muerte del dictador.
Resulta pertinente recordar las palabras que Antonio Gala pronunció en la Mezquita de Córdoba (2-04-1978) en su discurso de apertura del  Congreso de Cultura Andaluza: "Quienes quieran lo mejor para su patria, conózcanla antes a fondo: porque es el  conocimiento quien engendra el amor y el amor quien multiplica y perfila el conocimiento". ¡Feliz día grande de Andalucía!
                                                                       Córdoba, 28 de noviembre de 2017
                                                                             Miguel Santiago Losada

                                                                                        Profesor