miércoles, 25 de septiembre de 2019

NABIL


Nombre de origen árabe que significa noble, honorable. Nació de noche como una estrella aparece en el inmenso cielo al anochecer. Cuando los poderes de este mundo están empeñados en atentar contra la vida y la naturaleza, el nacimiento de muchos niñ@s como Nabil, son el aire fresco, la lluvia necesaria, la savia nueva que nos hace recobrar la esperanza en un mundo donde el Amazonas no arda y el Mediterráneo deje de ser un cementerio de vidas inocentes. Una esperanza que pasa por una sociedad vacunada contra el racismo, el machismo y la homofobia.

                     Hace una semana un buen amigo, con motivo del nacimiento de Nabil, me escribía un bello mensaje: “Ahora tenemos una razón más para luchar por dejar un mundo más limpio, sostenible y justo a Nabil y a todos los de su generación”. Un mundo más solidario en donde no tengan cabida dirigentes que atenten contra los derechos humanos.

                     Para ello seguiremos comprometidos en construir la gran casa de la humanidad en la que el amor, la justicia y la paz sean sus señas de identidad. Una casa donde hacer política equivalga a la construcción de un mundo de iguales. Una casa donde los grandes poderes económicos no empobrezcan la economía de las familias. Un hogar donde la fraternidad sea la religión universal y donde a la persona no se le valore por su cuenta bancaria, sino por sus valores humanos. Una casa respetuosa con la identidad y las inquietudes de cada persona.

                     El mestizaje deberá ser el denominador común de la nueva sociedad en la que viva Nabil y sus coetáneos. Un mestizaje basado en la misma biología, que nos enseña la maravillosa evolución desde el cambio que supone la interacción entre las diferentes formas de vida para crear una mejor. ¿Qué hubiese sido de nosotr@s si la célula no hubiese evolucionado? Seríamos simplemente bacterias.

                     Nabil tiene nombre árabe y apellidos españoles, sus padres proceden de civilizaciones y religiones diferentes, su piel y sus ojos reflejan las maravillosas combinaciones de la genética. Y crecerá como un niño bilingüe para entenderse con sus familias a ambos lados del Mediterráneo. Con su lenguaje y amor será puente de culturas, encuentro de  vidas, al contrario de los que hacen de este mar una fosa de muerte y una condena de sueños. Por eso, mi querido Nabil, seguiremos apoyando todos los Open Arms dispuestos a salvar vidas, no callaremos ante las injusticias por muchas leyes mordazas que intenten reprimirnos, denunciaremos a los gobiernos corruptos, nos vacunaremos contra todo tipo de fascismo, nos sentiremos hij@s de la Madre Tierra, defendiéndola de toda especulación que tienda a arrasarla.

                     Querido Nabil, cuando hayas crecido y alcances la madurez de edad, y yo esté en la otra orilla del río de la vida, espero que apenas veas diferencias económicas entre el Norte y el Sur, espero que no haya monarquías y los gobiernos no tiranicen a sus pueblos, espero que las fronteras y los brexit no llenen las primeras páginas de los medios informativos, espero que las abuelas del otro lado del estrecho puedan venir a ver nacer a sus nietos sin que ninguna ley de extranjería se lo prohíba.

                     Escucha Nabil la Nana de la Cebolla de Miguel Hernández: “Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que mi alma al oírte bata el espacio (…) Frontera de los besos serás mañana”.

                                                                                  Córdoba, 28 de agosto de 2019
                                                                                     Miguel Santiago Losada
                                                                                           Profesor y escritor


jueves, 12 de septiembre de 2019

COMPANYS Y BLAS INFANTE


Córdoba posee en su centro histórico un hermoso paseo denominado Gran Capitán. En él han tenido lugar diversos acontecimientos en nuestra historia más reciente. Entre ellos, dos muy relacionados con el andalucismo histórico. Me refiero a la Asamblea Regionalista de Córdoba celebrada entre los días 23 al 25 de marzo de 1919 en el que fuese Centro Obrero Republicano de Córdoba. Tres años antes, en este mismo lugar, Blas Infante dio una conferencia sobre el “Ideal Andaluz”. Y, justo al lado del anterior, en el desaparecido Hotel Simón, Lluis Companys se dirigió desde uno de sus balcones al pueblo de Córdoba, el 22 de febrero de 1936.

Lluis Companys, Presidente de la Generalitat, llegó en automóvil a las 7.30 de la mañana a Córdoba acompañado de sus consejeros Joan Lluhí y Joan Comorera, procedentes del penal del Puerto de Santa María, lugar donde  habían sido encarcelados tras proclamar el “Estado Catalán”, dentro de la República Federal Española. Acababan de ser indultados por el nuevo Gobierno del Frente Popular. Companys y sus compañeros, mientras permanecieron presos en el Penal del Puerto, recibieron una visita de Blas Infante. Desde la amistad que sentían, don Lluis y don Blas se consideraban mutuamente hermanos. El Padre de la Patria Andaluza les ofreció todos los cuidados de los que disponía: ropa, libros y alimentos. A ambos les unía el mismo ideal federalista.

Pue bien, en su breve estancia se hospedaron en el citado hotel Simón, donde recibieron a diferentes personalidades de la ciudad cordobesa, atendieron a la prensa y, posteriormente, el Presidente catalán salió al balcón y se dirigió a los allí congregados, haciendo sus primeras declaraciones políticas tras su excarcelación, de gran repercusión estatal. En su discurso, publicado en el Diario Córdoba, pudieron escucharse sus vibrantes palabras: “Compañeros, amigos y camaradas: Supongo que después de las emociones sufridas, comprenderéis que no es fácil exponer los sentimientos que anidan en nuestros corazones (…) Habréis oído decir muchas veces algo contra los llamados revolucionarios catalanes, contra los separatistas catalanes, que no son otra cosa que hombres que llevan en sus entrañas el deseo de libertad en su tierra y el anhelo de libertad de todos los hombres y de todos los pueblos. Camaradas, estamos en momentos difíciles para la gloriosa República española, pero los hombres de izquierda y su Gobierno han puesto su responsabilidad a la altura del cumplimiento del deber (…) Estos hombres necesitan su tiempo para desarrollar la obra que España requiere. Darle esa tregua, ese margen de confianza, con el fin de que el surco dé frutos óptimos. Yo os pido que os disolváis con orden y que deis vuestra confianza al Gobierno constituido y que seáis fieles guardadores de la paz para hacer la labor que España necesita de una manera urgente. ¡Viva Andalucía!”.

El golpe fascista del 18 de julio acabaría con la vida de estos dos grandes hombres de la política, demócratas, amantes de sus pueblos y comprometidos en la construcción de un mundo más humano. Blas Infante sería fusilado el 10 de agosto de 1936 en el kilómetro cuatro de la carretera de Carmona, por orden del genocida general Queipo de Llano, y LLuis Companys el 15 de octubre de 1940, en el foso de Santa Eulalia del Castillo de Montjuic.

            Hace unos meses miembros de la Asamblea de Andalucía se desplazaron a la cárcel de Lledoners para visitar a los presos políticos catalanes, rememorando la visita que 84 años antes realizó Blas Infante a Lluis Companuys en la cárcel. Al igual que hizo el Padre de la patria Andaluza, les mostraron toda la solidaridad humana, ética y política. Ojalá esta actitud y este sentimiento anide en el corazón de ambos pueblos pues tal y como decía  Blas Infante: “La única manera de fraternidad es la práctica de la tolerancia”.
                                                                                  14 de agosto de 2019
                                                                                Miguel Santiago Losada
                                                                             Profesor y miembro de ADA