domingo, 29 de noviembre de 2020

PRESUPUESTOS MUY INSUFICIENTES PARA CÓRDOBA


El diario Córdoba ya advertía en días pasados de que los Presupuestos Generales del Estado emanados del cogobierno PSOE-Unidas Podemos siguen sin responder a las necesidades de Córdoba y su provincia, ya que de los 186 millones de euros previstos sólo 27 millones serían inversiones reales. Pero ahí no queda todo, la mayor partida presupuestaria, cerca de doce millones de euros, va destinada al baipás ferroviario de Almodóvar del Río, que perjudica a Córdoba porque la intención es conectar Sevilla con Málaga y Granada sin la necesidad de hacer parada en la estación de Córdoba. Esos 12 millones de euros podrían haberse destinado a la terminación de la necesaria variante oeste de Córdoba. Menos mal que, después de más de un lustro la Biblioteca Central verá terminada sus obras.

Señores y señoras diputados por la circunscripción de Córdoba, en lugar de defender lo bien que tratan vuestros partidos políticos a Córdoba y su provincia, cuando a todas luces no es cierto, podrían aunar sus esfuerzos para conseguir unas cuentas que saquen del cajón del olvido los grandes proyectos que favorecerían el necesario desarrollo de una de las provincias con más paro y empobrecimiento social del país.

Señoras y señores diputados ¿no se sonrojan cuando ven en los presupuestos inversiones ridículas para el Museo Arqueológico o para terminar con las peligrosas curvas de la Cuesta del Espino, que apenas rondan los 100.000 euros, mientras se sigue invirtiendo en el cementerio nuclear del Cabril 3.7 millones de euros?

Igual ocurre con los presupuestos de la Junta fruto del cogobierno PP-Ciudadanos, que vuelven a destinar dinero para obras que deberían haber terminado hace años, como el Palacio de Congresos. Tampoco apuestan por la autovía de la vega occidental de Córdoba o por la anhelada Córdoba-Jaén. Ni que decir tiene que ni siquiera tienen en mente el servicio ferroviario del tren de cercanías en Córdoba. ¿Tan difícil es llegar a un acuerdo entre administraciones para desbloquear esos necesarios proyectos para Córdoba y su provincia? De nada hay que extrañarse cuando ni siquiera para obras de menor tamaño y cuantía, como la Ronda del Marrubial, existe la posibilidad de su puesta en marcha. ¿Cuántos años habrán de pasar para ello? Los proyectos se eternizan bien por la mala gestión bien por las normativas restrictivas que entorpecen la finalización de los mismos. A modo de ejemplo, las obras del edificio de consultas externas del hospital Materno-Infantil, recién comenzadas se han parado, un denominador común para muchos casos de obra pública.

Para sacar a Córdoba de la situación perentoria en la que se encuentra debería primar una inversión suficiente para extraerla del pozo en la que se halla sumergida. Mucho se habla de sostenibilidad, tanto que esta palabra cada vez resulta más hueca. Se habla de equidad, palabra ausente en los planes políticos que atañen a Córdoba. Si de verdad las diferentes administraciones apostasen por la sostenibilidad y la equidad presupuestaria la provincia de Córdoba tendría unos presupuestos acordes con sus necesidades. Recordemos las más importantes: desempleo y exclusión social.

Hacen falta unos ingresos o rentas mínimas efectivas para que todas las familias puedan vivir con dignidad sin estar a expensas de ayudas caritativas. Urgen planes de formación y empleo, sobre todo, para los barrios con más necesidades sociales. No es de recibo que año tras año los diferentes presupuestos de las administraciones no den respuesta a esta calamitosa situación en la que viven miles de personas. Apremia un plan de reindustrialización que cree puestos de trabajo de calidad aprovechando la ubicación privilegiada de Córdoba.

Aunque no podemos achacar solamente a los presupuestos la situación socioeconómica de la provincia, probablemente sean unas de las principales causas de su depresión. Año tras año son insuficientes, y año tras año los datos socioeconómicos de la sociedad cordobesa deberían avergonzar a la clase política responsable de las diferentes administraciones, una provincia cada vez más empobrecida y despoblada.

            Resulta cada vez más evidente la necesidad de que las personas que se dedican a la política estén cercanos a la realidad de la calle, de los pueblos y ciudades de Andalucía, amantes de su tierra y sus tradiciones y conocedores de su historia, verdaderas servidoras de su pueblo y su tierra, que no hagan de la política una profesión, si no un compromiso con su sociedad y que, una vez cumplido con su cometido, vuelvan a sus respectivas actividades y profesiones.

                                                                                  Córdoba, 16 de noviembre de 2020

                                                                                      Miguel Santiago Losada

                                                                                           Profesor y escritor

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 9 de noviembre de 2020

AUTOESTIMA ANTE LA DEPRESIÓN

 

                      

La conclusión de la Red Europea contra la Pobreza no puede ser más clara y contundente: “Es evidente la división de España en dos mitades”. Califica la brecha como “estructural” y causada por un fracaso en la política social.

Andalucía es una de las diez comunidades que sigue estando por debajo del PIB per cápita nacional, un 74.4% en 2019, empeorando su posición relativa con respecto al año 2000, después de la crisis del 2008. De los cincuenta municipios con menor renta por habitante, treinta y cuatro son andaluces. Este escalofriante dato está directamente relacionado con la tasa de paro. En el segundo trimestre de 2020 Andalucía alcanzaba el 21,3% de paro, sobresaliendo en la lista de las ciudades con más personas sin trabajo. De las quince con mayor tasa de desempleo, diez son andaluzas, destacando Linares, La Línea, Córdoba, Alcalá de Guadaíra y Huelva. Con estos resultados no debe extrañarnos que seamos la penúltima comunidad en renta media por hogar y en riesgo de pobreza, que crece desde el año 2007, con una tasa del 31.3%, solo precedida por Extremadura.

 

Si realizamos la comparación con las ciudades del Estado que superan los 300.000 habitantes, Córdoba es la última ciudad en renta por habitante, los madrileños alcanzan los 40.000 euros/habitante, o sea disponen de cerca de 14.000 euros más que los cordobeses. De las ocho capitales andaluzas, Córdoba (con una renta por habitante de 26.288 euros en el año 2018, según la Agencia Tributaria) está en el furgón de cola, solo precedida en renta por habitante más baja por Huelva y Almería. Si la comparamos con las doce ciudades andaluzas con más de cien mil habitantes, Córdoba ocupa el puesto noveno en renta por habitante. A excepción de Sevilla y Málaga, las únicas ciudades con mayor población que Córdoba, Granada y Algeciras la superan con tres mil euros más; incluso Cádiz  supera a Córdoba en casi dos mil euros de media, lo que refleja el débil tejido económico que padece la ciudad.

Nuestra ciudad, al igual que el resto de la provincia, sufre un empobrecimiento crónico y desigual. La brecha que observamos en el resto del Estado se agudiza en Córdoba, los datos así lo demuestran: una persona del distrito del Brillante o Centro, con una renta media que ronda los 40.000 euros, dispone de 23.000 euros más que otra perteneciente al distrito Sur (17.000). Si nos referimos a los barrios, Córdoba cuenta con cuatro de los quince barrios más pobres del país, una situación que se hace socialmente insostenible.

            Indudablemente hay una responsabilidad de este empobrecimiento crónico que afecta fundamentalmente a las comunidades del Sur. Es difícil negar un fracaso político tras estos datos, un fracaso de las tres administraciones del Estado: central, autonómica y local. Evidentemente, las diferentes realidades a lo largo de la historia y los distintos niveles de desindustrialización aplicados según la zona han marcado la economía y la evolución del PIB, que la gestión política no ha sabido o querido plasmar en su agenda política como un punto primerísimo a considerar.

            Las soluciones no pueden llegar con actitudes derrotistas o  con simples quejas que nos hagan caer en la complacencia de una falsa compasión. Las soluciones ya las apuntaba en mi anterior artículo en este periódico, el pasado 25 de septiembre. Sólo creyendo en nuestras potencialidades, trabajando al unísono, desarrollando una solidaridad que favorezca la igualdad, no quedándose en la beneficencia o caridad, podremos construir un futuro mejor. Vuelvo a repetir una vez más que Córdoba posee una historia y acervo cultural inigualable, un lugar geográfico privilegiado, una de las campiñas con mejor suelo de Europa, y un “petróleo”, nuestro sol, para generar energía alternativa que nos convierta en uno de los grandes exportadores energéticos del mundo. ¿Estarán nuestras instituciones públicas dispuestas a trabajar en esta dirección? ¿Exigirá la ciudadanía unos mejores niveles de vida o se ha resignado a vivir en este empobrecimiento crónico?  Se impone la necesidad de que surjan personas dispuestas a cambiar este panorama desolador que sufre Córdoba, personas que se incorporen a la política en su concepción más amplia, personas corresponsables con su situación y con las de sus vecinos/as, con el objetivo de sacar a Córdoba del furgón de cola y dignificar la vida de todos sus habitantes.

                                                                                  Córdoba, 20 de octubre de 2020

                                                                                      Miguel Santiago Losada

                                                                                            Profesor y escritor