UNA LECCIÓN DE MEMORIA DEMOCRÁTICA
Una de las grandes asignaturas pendientes de la educación en Andalucía es no contar con un currículo que nos permita conocer y amar nuestra propia historia. Una historia rica, profunda, llena de lucha, de cultura y de dignidad, que nos haga sentirnos, a andaluzas y andaluces, un pueblo orgulloso, con el derecho y el deber de construir su presente y decidir su futuro. Es un derecho que mis nietos, y todos los niños y niñas de Andalucía, deben tener: aprender en el colegio, en el instituto y en la universidad quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde podemos ir si caminamos con conciencia y memoria. Mis nietos saben que no me gustan las armas, ni que jueguen con armas de juguete. Las armas sirven para matar o asesinar, lo contrario a la vida. Las balas encarnan la más terrible maldad: el fracaso de la sociedad. Matan el cariño, la justicia, el cuidado, la igualdad, los derechos humanos, el sentirnos pueblo. Lo contrario a las armas es soñar con un mundo en paz, donde no muera...