PRIORIDAD DE VIDA FRENTE A PRIORIDAD NACIONAL
El portavoz de la Conferencia Episcopal Española lo resumió recientemente con claridad al criticar la política de Vox: “El prójimo no solo es el que es de mi país, de mi partido, de mi lengua ni de mi religión”. La afirmación conecta con una idea central del cristianismo. En los evangelios, Jesús de Nazaret lo expresa de forma inequívoca: “Fui forastero y me acogisteis” (Mateo 25,35). La acogida del extranjero no aparece como un elemento secundario, sino como una exigencia moral básica. El “otro”, especialmente el vulnerable, se convierte en sujeto de dignidad y, para la tradición cristiana, en lugar de encuentro con Dios. Este principio no es exclusivo del Nuevo Testamento. El Levítico recoge que el extranjero debe ser tratado “como a uno de vuestro pueblo” y amado “como a ti mismo” (Levítico 19,34). En la misma línea, el profeta Jeremías advierte: “No oprimáis al extranjero, al huérfano y a la viuda” (Jeremías 7,6). El mensaje es consistente: los migrantes tienen derechos y d...