jueves, 25 de noviembre de 2021

CÓRDOBA, ALZA TU VOZ


            Un ser humano necesita de cinco elementos imprescindibles para la vida: aire, agua, alimento, techo y afecto. Nuestra vida comienza con el primer suspiro y termina con el último aliento. Apenas podemos vivir unos minutos sin respirar. El agua es el componente más importante de nuestro cuerpo, supone entre el 60%-80% de nuestro peso dependiendo de la edad. No podemos pasar más de varias semanas sin tomar alimentos, de lo contrario enfermaríamos rápidamente. Sin un espacio que nos resguarde del frío y del calor, que nos haga vivir como personas, sin la segunda piel de un hogar que nos de protección e intimidad, el ser humano está expuesto a toda clase de adversidades. Hay una frase que define muy bien esta necesidad: “como en casa en ningún sitio”. Por último, qué sería de un bebé, de un niño o una niña sin esa crianza de leche y abrazos, de cariño y protección de su familia y de la sociedad en general.

            Después de estas cinco condiciones imprescindibles para la vida, la educación y la formación van a suponer el desarrollo psicológico, sociológico e intelectual para cualquier ser humano. Una buena educación y formación es la mejor garantía para llegar a ser un buen profesional y poder vivir con dignidad. Además, la igualdad, la libertad y la justicia serán valores supremos que garantizan el máximo desarrollo de cualquier persona. Unos valores que posibilitan la convivencia entre creyentes y no creyentes, entre personas de diferentes orientaciones sexuales, entre hombres y mujeres, entre diferentes culturas y religiones, en definitiva, la construcción de una sociedad sana y tolerante donde no caben las discriminaciones y, menos aún, el terrible e inhumano fascismo.

            La relación de los derechos humanos básicos que acabo de indicar no pueden llevarse a cabo sin un Estado Social y Democrático de Derecho. Si no se cumplen, el Estado está fracasando en lo más importante: el desarrollo de un ser humano en cualquier dimensión de su vida. En Andalucía, y más concretamente en Córdoba y su provincia, existe un alto porcentaje de personas, centenares de miles, que viven bajo el umbral de la pobreza, lo que se manifiesta en el incumplimiento de dotar de las condiciones necesarias para la vida a una persona o a una familia. Sin la apuesta económica reflejada en los presupuestos de los diferentes gobiernos (municipal, provincial, autonómico y central) la situación de estas personas se convierte en un mal endémico, manteniéndose los porcentajes de pobreza y exclusión social año tras año, gobierno tras gobierno con presupuestos muy insuficientes para sacar adelante al sector más vulnerable de nuestra sociedad.

            Córdoba siempre espera que la traten con equidad, con justicia para sacarla de la postración en la que se encuentra. Sin embargo, año tras año la decepción es la misma. Sencillamente no hay apuesta, no hay voluntad política para sacar a esta provincia de los últimos lugares de Andalucía, España y Europa.

            Las personas en edad infantil o en la vejez, nuestra población más sensible, y las mujeres, por su trato desigual en trabajos y sueldos, son los sectores que más sufren unos presupuestos que no responden a sus necesidades. Año tras año escuchamos la misma cantinela: Córdoba en el furgón de cola en las inversiones del Estado. No debe extrañarnos que con los años repercuta en el desánimo de la población, lo que le lleva a tener una baja autoestima que le imposibilita un crecimiento en lo personal y un desarrollo en lo social.

            Mucho me temo que nuestros representantes políticos están más pendientes de las directrices de sus partidos en Madrid que de las necesidades de su provincia. ¿Tendremos que llegar a utilizar el slogan de ¡Córdoba, también existe!? ¿Habrá que movilizarse? Sindicatos, movimiento ciudadano, colectivos sociales, ciudadanía en general deberíamos de unirnos en una sola voz para decir ¡basta ya! a la discriminación que sufre nuestra provincia, que se despuebla, pierde a su juventud, y tiene unos índices económicos sonrojantes cuyas consecuencias padecen un gran sector de su población.

                                                                                   Córdoba, 18 de octubre de 2021

                                                                                        Miguel Santiago Losada

                                                                                              Profesor y escritor

 

jueves, 4 de noviembre de 2021

LA IBERIA SOÑADA

 

El pasado verano pasé unos días en Portugal. País entrañable y hermano donde uno se siente como en su propia casa. Paseé por las calles de Lisboa y Oporto percibiendo esa combinación de fragancias y colores que las envuelven. En el Algarve, continuación occidental de nuestra Andalucía, me enamoré de su luz y sus costas, del reguero de sus pueblos y ciudades, de sus atardeceres rojizos por el cabo de San Vicente. Mientras recorría sus tierras pensaba en Saramago cuando profetizó en 2007 que Portugal y España acabarían siendo Iberia. El premio Nobel portugués ha sido la referencia más notable del iberismo en los últimos años, siguiendo la senda trazada por políticos y escritores de la talla de Pi i Margall, Salmerón, Castelar y Blas Infante.

Iberia es un reto con altas miras en un mundo donde predomina el restar, la confrontación, levantar muros y alambradas, trazar líneas rojas… El iberismo apuesta, por el contrario, por sumar, por la solidaridad entre pueblos para afrontar los problemas peninsulares, muy comunes en ambos Estados. Este gran proyecto supondría múltiples ventajas, como una mayor riqueza social y cultural, una fortaleza en la economía, ya que se consolidaría como la quinta economía europea, ser el territorio con mayor extensión de la UE y el quinto en población. Ello conllevaría un aumento del PIB, una mayor voz en las instituciones europeas, además de poder erigirse en una potencia de encuentro y diálogo entre naciones, sobre todo en lo concerniente a la política internacional y a la cooperación con los continentes africano, latinoamericano y Oriente Medio. Actualmente los barómetros emitidos, como el Barómetro Hispano-Luso, arrojan un alto porcentaje de apoyo a esta propuesta por parte de portugueses y españoles, aproximadamente un 40 %. El sueño de la Unión Ibérica ha llegado a Europa y hasta la canciller alemana, Ángela Merkel, tiene conocimiento de ello.

Actualmente Portugal es la economía número 49 por volumen de PIB, mientras que España ocupa la posición 14. Juntas escalarían hasta el puesto 11 a nivel mundial. Ambos países unidos deberían establecer un gasto público en educación por encima del 7%, actualmente el gasto público de educación en Portugal ronda el 5% y el 4,26% en España. El gasto en salud ofrece cifras similares, de algo más del 9%, lo que conlleva una esperanza de vida al nacer que supera los 80 años en ambos países (80.7 en Portugal y 82.4 en España). El Índice de Desarrollo Humano en Portugal es del 0,864 (puntaje sobre 1), ocupando el lugar 38 a escala mundial, mientras en España es del 0.904, lo que la sitúa en el lugar 25. Estos indicadores anteriores contrastan con el nivel de pobreza que sufren ambos países, 17,2 % en Portugal y el 20.7% en España, además de destacar España por estar entre los Estados con mayor tasa de desempleo del mundo a pesar de ser la 14 economía mundial.

Iberia podría ser el paso fundamental para hacer realidad la formación de un gran Estado Republicano, Federal, Laico y Social, donde los derechos humanos determinasen la nueva constitución, que corrigiese las alarmantes desigualdades que padece la población, aumentase el gasto en educación e investigación, y mimase la sanidad pública como el gran tesoro al que aspira cualquier sociedad. Portugal pasaría e engrosar el listado de los Estados federales de Iberia, lo que obligaría al Estado español a revisar su actual Estado obsoleto de las automías. Andalucía, junto a Cataluña, Euskadi y Galicia, sería la primera en constituirse como un Estado federal. Otras autonomías ya han manifestado en sus estatutos la voluntad de considerarse nacionalidades, como son los casos de Aragón, Baleares, Canarias y Valencia. El nuevo Estado Ibérico tendrían la tarea de repartir las sedes de los diferentes Poderes y Administraciones del Estado por toda su geografía, creándose una capitalidad confederada que evitase el desequilibrio entre los diferentes territorios. Los dos países juntos ofrecerían una gama de lenguas, de diversidad de hablas y culturas, tradiciones y gastronomías, paisajes y climas que harían de Iberia un Estado único en el mundo. Asumiría el compromiso de cuidar la naturaleza evitando el cambio climático, avanzaría a pasos agigantados en la lucha contra la pobreza y exclusión social, potenciaría la cooperación internacional en aras a disminuir la gran brecha entre los países del Norte y del Sur, y sería un referente para el encuentro y diálogo que buscase soluciones a los conflictos y guerras que padecen decenas de países.

            El principal escollo para la formación del nuevo Estado es el reconocimiento de la plurinacionalidad, que choca frontalmente con el centralismo a ultranza que rige España desde la época de los Reyes Católicos y la dinastía de los Austrias. El centralismo es un hecho representado por la concentración de poder en Madrid en detrimento del resto del territorio. El poder central y político está en Madrid desde tiempos de Felipe II, pero también el administrativo, judicial, financiero, económico, cultural, mediático... Solo con estar atentos a las televisiones y resto de medios vemos como priman las noticias de Madrid, excepto cuando se tratan temas relacionados con el independentismo catalán o la afluencia de turismo a Baleares y Canarias o cuando sucede un hecho extraordinario en algún lugar.

Sin embargo, si volvemos la mirada a nuestros orígenes veremos cómo los Estados portugués y español comparten unos mismos cimientos históricos, un mestizaje debido al flujo constante de las diferentes civilizaciones que durante más de 3.000 años han fecundado y enriquecido a este inigualable y excepcional territorio. Tartessos, íberos, celtasfenicioscartaginesesgriegosromanosgermanos (suevos y visigodos), musulmanes, judíos, cristianos, gitanos, africanos… Además de la identidad histórica y cultural que unen a todos los pueblos de la Península, el nuevo Estado de Iberia formaría una unidad geográfica bien diferenciada, presentando una extensión de alrededor de 600.000 km² y una población de 57 millones de habitantes. Compartiendo las mismas mesetas, cordilleras, ríos y océanos. En biología hablaríamos de un gran ecosistema con su biotopo (su magnífico marco natural) y su biocenosis (sus variadas gentes marcadas por la rica y diversa cultura).

Nuestro padre de la patria andaluza, Blas Infante, ya dejó por escrito en el himno andaluz que nuestra tierra se sintiese parte de esa nueva realidad ibérica: “Sea por Andalucía libre, Iberia y la Humanidad”.

 

                                                                                  Córdoba, 23 de septiembre de 2021

                                                                                        Miguel Santiago Losada

                                                                                              Profesor y escritor

lunes, 18 de octubre de 2021

ASIGNATURAS PENDIENTES


Llegó un nuevo curso y con él un deseado cambio de estación meteorológica. Atrás quedó el verano con un preocupante aumento en la superficie quemada por los incendios, con un elevado número de muertes a causa del Covid a pesar de la vacunación cada vez más extendida, con demasiadas familias que sufren la pobreza energética y todo tipo de penurias, con un recibo de la luz que sigue aumentando injustamente las ganancias de las eléctricas a costa del bolsillo de los contribuyentes. Nuestros mares siguieron cobrándose vidas de migrantes desesperados por alcanzar un medio digno para vivir, mientras la judicatura paró la expulsión de centenares de menores migrantes de Ceuta por atentar contra le Ley del Menor, poniendo en evidencia la política del ministro Grande Marlaska.

Desde Afganistán nos llegó la noticia de la retirada de las tropas de Estados Unidos y la toma del poder de los talibanes, provocando otro éxodo y el aumento de las violaciones a los derechos humanos, principalmente para las mujeres y niños. Córdoba, hasta el momento, es la provincia que más personas ha acogido procedentes de este dantesco drama. Un nuevo episodio de la política internacional del llamado Primer Mundo, preocupado por sus intereses económicos y estratégicos, sin importarle el destino de la población desprotegida y empobrecida. ¿Quién carga con la nefasta política que ha dejado miles y miles de muertes en territorios como Libia, Siria, Irak, causando millones de desplazamientos? Solo importan los negocios manchados de manos sucias y demasiadas veces de sangre, negocios basados en la carrera armamentística, en el tráfico de drogas (como el mercado de opio en Afganistán), en la prostitución que alcanza a miles de niños y niñas de los llamados países del Tercer Mundo. Sin duda hay que señalar a los talibanes, a los dictadores, a los traficantes de personas y estupefacientes. Sin embargo, habrá que preguntarse: ¿quién señala a los que respaldaron en su momento a los talibanes para defender sus intereses geoestratégicos?, ¿quién señala a los que auparon a Sadam Husein y luego lo derrocaron según las conveniencias de cada momento?, ¿quién truncó la esperanzadora primavera árabe?, ¿quién está detrás de todas estas calamidades y destrozos humanos?

La gran asignatura pendiente para todos estos terribles dramas de la humanidad consiste en terminar con tanto crimen y violación a los derechos humanos, y buscar soluciones basadas en una política internacional que apueste por la justicia social, la eliminación de las grandes desigualdades a escala mundial y la inaplazable protección del medio ambiente.

Bajando a nuestras calles, a nuestros barrios, a nuestra ciudad cabe preguntarse si seguiremos un año más en el furgón de cola de los indicadores económicos del país. Lo veremos en los Presupuestos Generales del Estado y de la Junta de Andalucía. ¿Cuántos fondos de recuperación europeo vendrán para Córdoba, una de las provincias más deprimidas de la UE?, ¿se terminará con la diáspora de nuestros jóvenes talentos a Europa?, ¿se invertirá en formación y empleo para miles de personas que viven en el cinturón de barrios empobrecidos de nuestra ciudad?, ¿se apostará por la vivienda social?

Esperemos activa y críticamente que estas políticas sociales den un paso importante hacia adelante a corto plazo, para ir dando solución a las carencias que afectan especialmente a la población más empobrecida y excluida. No olvidemos que como ciudadanía tenemos mucha responsabilidad y un imprescindible papel en ello, generando propuestas, participando en el espacio social y laboral en el que cada persona nos desenvolvemos, denunciando lo incumplido por los responsables políticos.

                                                                       Córdoba, 15 de septiembre de 2021

                                                                          Miguel Santiago Losada

                                                                                Profesor y escritor


BEATIFICACIÓN VERSUS REPÚBLICA

                           


El Vaticano ha decidido beatificar el próximo 16 de octubre a 127 sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos asesinados durante la “persecución religiosa en España”, como aparece en los carteles editados por el obispado de Córdoba, entre 1936 y 1939. Una lápida en el trascoro de la catedral cordobesa recuerda a los sacerdotes “ejecutados” en 1936.  El acto estará presidido por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, en la Mezquita-Catedral de Córdoba. La apertura de esta causa de beatificación tuvo lugar en 2010 presidida por Juan José Asenjo, anterior obispo de la diócesis cordobesa. En palabras
de Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, estos mártires suponen el “amor a Jesucristo hasta la muerte y perdón a los enemigos. De los verdugos no nos acordamos nada más que para perdonarlos. Fueron sus mejores hijos y ejemplo de vida cristiana para el mundo entero” (25-11-2020).

 

Como ciudadano y cristiano, me generó un gran malestar este acto organizado por la jerarquía católica que, sin pedir perdón por la complicidad manifiesta con el Golpe de Estado militar y la dictadura franquista sufrida durante cuarenta años, pretende lavarse la cara beatificando a 127 personas, asesinadas por la situación tan desgarradora ocasionada por la “guerra civil”, poniendo el acento en la persecución religiosa sufrida entre 1936-39.

 

He planteado una serie de preguntas-respuestas para mitigar el desasosiego y la indignación que dicho acto me provoca:

 

 

 

¿Por qué considero que la beatificación tiene como objetivo una pedagogía perversa?

Es un acto que favorece la división, apuesta por mantener abierta una herida, resaltando a los caídos por una patria nacionalcatólica, martirizados por la horda de anticristianos. Unos verdugos llamados a ser perdonados por los merecedores de la única verdad, los que unieron “el humo del incienso y el humo del cañón, que sube hasta las plantas de Dios son una misma voluntad vertical de afirmar una fe y sobre ella salvar un mundo y restaurar una civilización” (José Mª Pemán, 1937). Como plantea Paul Preston (2001) “en casi todas las grandes agitaciones políticas de períodos especialmente turbulentos, ha habido un telón de fondo religioso y los clérigos han tenido un protagonismo crucial y a menudo reaccionario”.

 

¿Son el franquismo y nacionalcatolicismo una moneda con dos caras? ¿Una jerarquía que disimula su perdón por haber respaldado con dichos y hechos al franquismo acusando a la república “roja” de las muertes causadas a religiosos?

El apoyo de la mayoría de la jerarquía católica al régimen de Franco es incuestionable, como plantea el profesor Arcángel Bedmar (2017). En la célebre Carta de los obispos de julio de 1937, la mayoría de los obispos españoles apoyaron a Franco, uno de sus grandes aliados. El entonces obispo de Córdoba, Adolfo Pérez Muñoz, fue una de las firmas más entusiastas de dicha carta, que alababa a la “Cruzada”. Elogió al carnicero de Córdoba, coronel Ciriaco Cascajo, con un mensaje público en el que manifestaba: “Mis saludos y la más efusiva enhorabuena al bravo salvador, general por aclamación popular, que con certero pulso y en momentos decisivos (…) tuvo misión providencial y, respondiendo decididamente a ella, derribó, cual otro David, audaz y valeroso, al Goliat rojo en Córdoba”. (Diario Azul, 13 de agosto de 1939). A partir de esa fecha la jerarquía católica estaría más omnipresente que nunca en la vida civil, adoctrinándola y no precisamente con el evangelio, al mismo tiempo que verá a los vencidos como un objetivo de regeneración espiritual.

 

¿Quién fue el responsable del Golpe de Estado a la II República española?

La II República Española, proclamada el 14 de abril de 1931, aprobó una de las constituciones más avanzadas de sus tiempos, otorgando por primera vez a la mujer la igualdad con el varón. Una República que tuvo que enfrentarse, desde su proclamación, a una variada gama de fuerzas políticas claramente antidemocráticas, y a una permanente amenaza de complot militar apoyado por los partidos de extrema derecha (monárquicos, carlistas y falangistas). Los militares que protagonizaron el Golpe de Estado del 18 de julio de 1936, como muy bien describe Bedmar, tenían muy claro que la violencia sería el arma principal para asegurarse el éxito, elaborando un plan para exterminar y reprimir a sus opositores políticos. En la misma noche del 17 de julio, cuando la insurrección no había llegado todavía a la Península, los militares golpistas asesinaron a 225 personas en las posesiones españolas de Marruecos, anticipando el método que iban a aplicar durante los tres años siguientes en todos los lugares que iban conquistando.

 

 

¿La misma crueldad en ambos ejércitos?

Durante los tres años de guerra murieron en los frentes de batalla unos 300.000 soldados y en los bombardeos fallecieron unas 12.000 personas. Además, en aquellos tres años de guerra, decenas de miles de personas inocentes, que no habían cometido ningún delito, murieron a consecuencia de la represión en la España republicana y en la franquista, en su mayoría por fusilamientos. Por poner un ejemplo, venido al caso, ¿serán beatificados los catorce sacerdotes vascos ejecutados por los franquistas en el verano de 1937? Como relata en su libro, La Pólvora y el Incienso, Hilari Raguer (2017). El mismísimo obispo de Vitoria, Mateo Múgica, llegaría a ser expulsado de España por denunciar el bombardeo de Guernica ante el Vaticano.

 

No obstante, hay que subrayar que la represión franquista y la republicana durante la guerra civil no fueron iguales. Mientras el franquismo utilizó la violencia y el terror de una manera programada, en la zona republicana la represión no surgió de manera planificada, sino que fue consecuencia en gran medida del hundimiento del Estado, lo que hizo que grupos de exaltados cometieran todo tipo de delitos. Los datos así lo evidencian:

130.199 víctimas republicanas frente a 49.272 franquistas, según el estudio realizado por el historiador Francisco Espinosa Maestre. En Andalucía las diferencias aún son mayores, contabilizándose 47.399 víctimas republicanas frente a 8.377 franquistas. Si nos referimos a la provincia de Córdoba, hubo 11.582 muertos republicanos en guerra y posguerra (4.629 en la capital y 6.953 en los pueblos) frente a 2.346 franquistas, según las investigaciones del historiador Francisco Moreno Gómez (1985). Mientras, en Córdoba capital, este mismo historiador establece que hubo unos 4.000 fusilados en guerra y 584 en posguerra.

 

¿Por qué la jerarquía católica no practicó la reconciliación a partir del 39?

En mi familia los abuel@s siempre se han preguntado por qué siguieron los fusilamientos una vez terminada la guerra. El fin de la guerra iría unido al comienzo de un nuevo calvario. La dictadura de Franco no cumplió con su lema de respetar al que no tuviera las manos manchadas de sangre, no hubo ni amnistía ni reconciliación. A los derrotados se les aplicó el Código de Justicia Militar, impuesto en julio de 1936, y se les procesó por medio de una “justicia al revés”, que significaba que los golpistas que se habían rebelado contra la legalidad republicana juzgaban como rebeldes a los que habían permanecido fieles a ella. En Córdoba, la mortalidad fue extrema en sus dos cárceles, pues solo en el año 1941 fallecieron allí 502 personas de las 3.500 o 4000 que había internadas, debido a las pésimas condiciones de vida, las enfermedades y la alimentación escasa y deficiente. Se estiman en 17.000 los presos que fallecieron de hambre y enfermedades en las cárceles franquistas en la posguerra.

 

Ante esta desoladora violación a los derechos humanos, la jerarquía católica no solo se puso de perfil, sino que impulsó la nefasta política penitenciaria llevada a cabo por órdenes religiosas: castigos por no ir a misa, obligar a comulgar, separar a los hijos de las madres, realización de todo tipo de trabajos forzosos, una pésima alimentación, nula asistencia sanitaria, deplorable estado de celdas e instalaciones carcelarias, un trato avasallador y de desprecio hacia las personas encarceladas…

 

¿Quiénes fueron los vengativos?

El historiador Francisco Moreno Gómez, narra las venganzas personales en los últimos pueblos conquistados de la provincia de Córdoba, los registros domiciliarios, las detenciones, las torturas. Mientras tanto, clero y católicos se echaron a la calle con vítores y “mueras” a la “canalla marxista”, a la vez que en los muros de las iglesias se esculpieron los nombres de los mártires de la llamada “Cruzada”. Los habitantes de la provincia acabaron en campos de concentración (Valsequillo, La Granjuela, Los Blázquez, Cerro Muriano).  En más de 22 pueblos de Córdoba no hubo la llamada violencia marxista, y, sin embargo, a la hora de la represión fueron eliminadas sin contemplaciones muchas personas de izquierdas, solo por el hecho de haber pertenecido a partidos de izquierda, haber ocupado algún cargo municipal o público, haber intervenido en mítines, huelgas, o trabajar en las delegaciones del Instituto de Reforma Agraria.

Los ayuntamientos de la victoria se ocupaban, por otra parte, de gestionar múltiples pensiones para viudas o familiares de empleados municipales “caídos” en la guerra. Mientras si se trataba de algún familiar de empleados depurados por el franquismo le denegaban las solicitudes por improcedentes. Todo ello evidencia el fascismo desarrollado por el régimen de Franco, el mayor ejecutor de penas de muerte en la historia de España, con el apoyo y las bendiciones de la mayoría de la jerarquía católica.

Mientras todo esto ocurría el Gobierno de la República, desde mediados de 1938, no aprobó ninguna ejecución de pena de muerte.

La gran asignatura pendiente

Después de cuarenta años de franquismo, sigue existiendo una falta de tutela judicial efectiva con las víctimas del franquismo, por lo que las iniciativas para subsanar tan lamentable vacío se han dirigido hacia organismos e instituciones extranjeras. Tal fue el caso de la querella presentada en Argentina en abril de 2011 para que se investigaran los delitos de genocidio y/o de lesa humanidad cometidos durante la dictadura franquista entre 1936 y 1977. La ONU ha advertido en varias ocasiones, para vergüenza del Estado español, de que no puede escudarse en la amnistía promulgada en 1977 para no extraditar o juzgar a los responsables de violaciones graves de derechos humanos, como las torturas, las ejecuciones sumarias y las desapariciones forzadas. Sin olvidar como distintos organismos de la ONU han conminado en numerosas ocasiones al Estado español a atender a las víctimas del franquismo en lo referido a la elaboración de un plan nacional de búsqueda de los desaparecidos y establecer una partida presupuestaria para la localización y exhumación de los miles de fusilados que aún permanecen enterrados en fosas comunes.

 

Para terminar

Si nos imaginamos una amplia balconada en el cielo en la que se asomasen las personas que murieron a causa de la guerra española, como de cualquier otra guerra, aclamarían en el acto de beatificación con un ¡basta ya! a tanta mentira. Y ante la presencia del Dios justo y misericordioso se avergonzarían de las religiones, que han matado a miles y miles de personas en nombre de Dios a lo largo de la historia, volviendo a aclamar: ¡No tomen el nombre de Dios en vano!

 

Hubo un cardenal que se negó a reconocer el régimen de Franco y a firmar la Carta Colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra en España redactada el 1 de julio de 1937 por el episcopado español a instancias de Franco. El cardenal Vidal i Barraquer de Tarragona exponía repetidamente en sus cartas al cardenal Pacelli: “creía que en aquella guerra fratricida la Iglesia no debía identificarse con ninguno de los dos bandos (la terminología de los dos bandos no lo hace sospechoso de ser de izquierdas), sino más bien hacer obra de pacificación”. Después de 85 años sigue vigente para muchos obispos de la Conferencia Episcopal Española dicha recomendación.

 

                                                                       Córdoba, 13 de octubre de 2021

                                                                             Miguel Santiago Losada

                                                                                 Profesor y escritor

jueves, 23 de septiembre de 2021

¿A QUIÉN CORRESPONDE LA GESTIÓN DE LA MEZQUITA?

 

La primera década del presente siglo ha sido nefasta para la gestión de la Mezquita. A medida que iba en aumento el número de visitantes, y las consiguientes ganancias en la tesorería del cabildo catedralicio, a los obispos de la diócesis cordobesa les molestaba cada vez más el origen andalusí e incluso la singularidad del monumento, copándolo de cuadros o muebles relacionados con la liturgia católica, atentando contra la belleza y originalidad del mismo. Llegarían al extremo de cambiar el relato histórico de la Mezquita en sus publicaciones, haciendo ver que sólo representa un paréntesis de 500 años en lo que siempre, según ellos y no demostrado académicamente, ha sido catedral. Erigieron museos en el interior del templo para demostrar la existencia de una hipotética basílica cristiana, supuestamente enclavada en el subsuelo de la aljama cordobesa, a través de piezas arqueológicas pertenecientes a la época visigoda. Para ello utilizaron una excavación arqueológica, a tres metros de profundidad a ras de suelo, para indicar que eran los restos de la basílica de San Vicente, científicamente no documentada. Transcurrían los años y la obsesión aumentaba de tal manera que el espectáculo nocturno ofrecido en la Mezquita desde el año 2010, pagado con fondos de la UE, acabó convirtiéndose en una “catequesis” para los miles de visitantes, después de haber pagado 18 euros. Nada más llegar el actual obispo Demetrio Fernández a Córdoba mandó anular el nombre de Mezquita al universal monumento andalusí. Manifestando con ironía que sabía que tal decisión daría la vuelta al mundo.

Pusieron tanto empeño en desnaturalizar su historia, enmascarar su arquitectura arábigo-andalusí y borrar su memoria que solo les quedaba inmatricularla, gracias al cambio de ley hipotecaria del gobierno de Aznar, en el mes de marzo de 2006 por 30 euros, con la venia del registrador de la propiedad.

El ansia de tanta posesión les llevó a instalar en el muro de la alquibla algunos enseres de escaso valor artístico, colgaron en los muros de la Mezquita, siglos VIII-X, grandes carteles anunciando sus actividades litúrgicas y religiosas, prohibieron cualquier acto contrario al pensamiento arbitrario del prelado de turno (rodaje de películas, conciertos, conferencias…), montaron grandes exposiciones desnaturalizando el espacio del monumento (la última con alrededor de 60 pasos de cofradías). Hasta llegaron a desmontar una celosía para abrir una puerta que posibilitase el recorrido de la carrera oficial de la Semana Santa de Córdoba por el interior de la Mezquita. Ello significó el detonante del uso abusivo que en las últimas décadas la jerarquía católica ha ejercido sobre la Mezquita. Tres tribunales han llegado a sentenciar en contra de tan desafortunada decisión. El último ha correspondido a la sección primera de la sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, que ha emitido una providencia mediante la cual no admite a trámite los recursos de la Junta de Andalucía y de la Agrupación de Cofradías contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que anulaba el permiso concedido por la Consejería de Cultura para el desmontaje de la celosía que permitiese la apertura de una puerta para entrar y salir procesiones al monumento. La justicia le ha dado la razón por tres veces a la familia del arquitecto Rafael de la Hoz, que en los años 70 diseñó cuatro celosías para el muro norte de la Mezquita-Catedral. El proyecto se revisó y fue finalmente autorizado el 9 de diciembre de 2016 por la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, entonces gobernada por el PSOE. La consejera era la exalcaldesa de Córdoba Rosa Aguilar. Previamente la administración autonómica recibió hasta doce advertencias previas por parte de la familia De La Hoz-Castanys, así como de Icomos España, para que no se otorgase dicha autorización.

Durante todo este tiempo el gobierno de España ha conocido a varios presidentes, la Junta de Andalucía ha llegado a estar presidida por tres presidentes y una presidenta, han pasado varias personas por el ministerio y la consejería de cultura. A todos esos responsables políticos les podemos hacer la misma pregunta ¿A dónde miraban ante tanto atropello? ¿Dónde estaban ante tanto uso abusivo? Incluso, algunos ejercieron de aliados, permitiendo las inmatriculaciones, apoyando la apertura de la puerta, poniéndose al lado de los intereses de una institución privada, como es la Iglesia católica, por encima del interés público. No podemos olvidar que la Mezquita de Córdoba está protegida por la ley estatal de Patrimonio de 1984 y la andaluza de 2007. Las dos coinciden en algo fundamental a la hora de autorizar obras en bienes históricos de incalculable valor mundial, como es el caso de la Mezquita Catedral. Ambas normativas parten del principio esencial de no admitir intervenciones que no estén relacionadas con la conservación, restauración (andaluza)/consolidación (estatal) y rehabilitación del monumento.

Convendría también recordar el papel que ha desempeñado el Ayuntamiento de Córdoba durante todo este tiempo. Desgraciadamente no ha estado a la altura de las circunstancias. Los gobiernos municipales se han mantenido muy alejados de la postura del corregidor Luis de la Cerda que a principios del siglo XVI se levantó en contra del obispo y se puso al frente de su pueblo para que no tocasen una sola piedra de la Mezquita.

Por último, es conveniente indicar, que el fallo judicial llega, además, en plena discusión del anteproyecto de la Ley de Patrimonio aprobado por el Consejo de Ministros, que prevé precisamente la creación de patronatos en bienes como la Mezquita de Córdoba declarados patrimonio mundial por la Unesco en los que la última decisión a la hora de intervenir no solo sea de la Junta de Andalucía sino también del Gobierno del Estado, al ser declarada Bien de Interés Mundial (BIM). Algunos colectivos patrimonialistas han alegado la participación de la ciudadanía en dichos patronatos. Entre ellos la plataforma “Mezquita-Catedral, patrimonio de tod@s” que ha sido la luchadora incansable a la hora de denunciar tanto atropello y abuso contra uno de los monumentos más importantes del mundo. Plataforma que consiguió la devolución del nombre a la Mezquita, que ha llevado a todas las instituciones públicas las irregularidades sufridas por el monumento, llegando su voz a Icomos y a la Unesco. Esta lucha del movimiento ciudadano ha sido y es el mejor instrumento para defender nuestro patrimonio de todas las arbitrariedades cometidas, en este caso, por la jerarquía católica, y de exigir a las administraciones públicas que cumplan con sus obligaciones, que es velar por nuestro patrimonio, identidad del pueblo.

                                                                                  Córdoba, 29 de julio de 2021

                                                                                     Miguel Santiago Losada

                                                                                           Profesor y escritor

 

 

lunes, 6 de septiembre de 2021

ARZOBISPO DE GRANADA, NO OFENDA A LA VIDA

 

Hace unos días el arzobispo de Granada llegó a decir en una homilía que “la ley de la eutanasia y la ley trans son criminales” y “una ofensa a la razón”. El jerarca católico manifestó que “la realidad es la realidad” y “quien ha nacido hombre será siempre hombre; quien ha nacido mujer será siempre mujer”, “le pongan las hormonas que le pongan” o al margen de “las operaciones que le hagan”. Este señor se cree por encima de lo divino, de lo humano y de la ciencia. Una ciencia que está desmontando sus arcaicas e interesadas convicciones situadas en el medievo.

La jerarquía católica sigue siendo muy conservadora y rigorista a pesar de los esfuerzos que está haciendo el papa Francisco. Ya nos tienen acostumbrados/as a esta serie de declaraciones que surgen desde diferentes púlpitos de nuestra geografía. Son los herederos de una moral y una doctrina farisaica contraria a la vida de Jesús de Nazaret, a sus palabras y a sus hechos. Él los recriminaba: “ustedes, los fariseos, limpian por fuera la copa y el plato, pero por dentro están llenos de codicia y maldad. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera también hizo lo de adentro, ¿no es cierto?” (Lc 11,39-40).

Usted arzobispo bien pagado, bien atendido por varias personas en su residencia palaciega, ¿no se siente interpelado? Usted que habla del pueblo y no vive como él, que habla de las leyes de la biología como si las hubiese creado, que desde su cátedra discierne lo que es natural y no es natural o contranatural, ¿no se siente retratado? Usted que hizo voto de castidad, ¿es eso natural o contranatural?, usted que no se emparejó, al menos explícitamente, ¿es eso natural o contranatural?, usted que no dejará descendencia, al menos que se sepa, ¿es algo natural o contranatural? Y sin embargo culpabiliza y excluye al que tiene una orientación sexual distinta a la heterosexual, como si esa orientación fuese una ley de la naturaleza. ¡Usted viva como le dé la gana, pero deje vivir a los demás!

El ser humano tiene la capacidad de ser consciente de su existencia y ello le posibilita a vivir según sus sentimientos y pensamientos, sin que ello suponga una ofensa contra nadie. Una persona puede nacer con vagina y sentirse hombre, una mujer puede enamorarse de otra mujer, un chico puede sentir amor hacia un chico, y en otra etapa de su vida hacia una chica. ¿Qué daño les hace? Se le hace daño cuando se le reprime, se le culpabiliza, se le excluye, se le castiga haciendo ver que está enfermo. ¿Quién es el enfermo? ¿Quién es el endemoniado? ¿Quién necesita del exorcismo o de las corrientes eléctricas al que han sido sometidos miles de personas por su orientación sexual no acorde con la moral antihumana que predica?

Jesús de Nazaret se dolía de tanta moral que machaca al ser humano: “¡Ay también de ustedes, los expertos en la Ley, porque ponen sobre la gente cargas difíciles de llevar, pero ustedes mismos no las tocan ni con un dedo! ¡Ay de ustedes, porque construyen las tumbas de los profetas, pero sus antepasados los mataron!” (Lc 11, 45-47).

Estas leyes emanadas desde los derechos humanos, que, por cierto, muchos no son acatados por el Estado Vaticano, aprobadas por un parlamento de un Estados Social y de Derecho y Democrático no obligan a nadie a cambiar de sexo ni obligan a nadie a la eutanasia, solo facilitan a un ser humano a poder adaptar su cuerpo a la identidad que siente, o no castigan a nadie por querer morir en paz ante una enfermedad de larga duración que los postra en la cama con todas sus facultades mermadas.

La falta de respeto a la que usted se refiere, señor arzobispo, está precisamente en pretender todo lo contrario. La tercera dictadura a la que hace referencia, que por cierto a lo largo de la historia la jerarquía católica las ha conocido muy bien e incluso bendecido, es la que obliga a vivir reprimiendo los sentimientos, sintiéndose señalado y repudiado por los demás, o sencillamente viviendo en unas condiciones tan extremas, debido a una grave enfermedad, que no merece unir más día o meses a un sufrimiento irracional. Y ya que habla de suicidios, ¿sabe usted los ocasionados por tanta represión y rechazo? ¿Se ha preocupado por informarse? Y, sobre todo, haga el ejercicio humano de ponerse en el lugar de los demás y bájese de su fría cátedra de mármol.

Sr. arzobispo usted no puede representar la comunidad de Jesús, su opinión como representante público enciende la mecha de delitos de odio, transfobia e incluso, para algunos, puede servir de justificación para apalear hasta matar a Samuel. No ofenda a la VIDA.

                                                                       Córdoba, 13 de julio de 2021

        Miguel Santiago Losada, en nombre de las   Comunidades Cristianas Populares de Andalucía

 

lunes, 19 de julio de 2021

VACUNARSE DE LA APOROFOBIA


Si vacunarse contra los virus es importante para la salud física, no lo es menos vacunar “el alma” contra la discriminación y el rechazo. La ideología desmarcada de la igualdad y la justicia social considera a la persona pobre o excluida responsable de su situación, no merecedora de tener un protagonismo activo en su dignificación, por lo que está sujeta a la benevolencia, a la beneficencia y a la caridad, en el mejor de los casos, o al desprecio y el rechazo en la peor consideración.

La sociedad a lo largo de la historia ha estado fragmentada por los que viven y los que malviven, por los que nadan en la abundancia y los que rezuman miseria por los cuatro costados. Tanto es así que hoy cualquier ser humano que viene al mundo queda al arbitrio de un azar determinado por tres dígitos. El primero responde al lugar en el que nace. No es lo mismo nacer en Nigeria que en Canadá, o nacer en Francia que en Afganistán. Tampoco es lo mismo nacer en un barrio empobrecido que en uno de clase acomodada. No hace falta poner muchos ejemplos para evidenciar la realidad. ¿Cuántos premios nóveles se han concedido a los países del hemisferio sur con respecto a los del norte? ¿A caso el niño y sus progenitores son los artífices del lugar en el que han nacido? El segundo dígito corresponde a la familia. Un bebé que no recibe la alimentación adecuada para su desarrollo natural será más proclive a las enfermedades y a reducir la esperanza de vida del que tiene los recursos necesarios para su crianza. Además, es fundamental ser amamantado con la leche de “la humana ternura”, a decir de Shakespeare, amor y protección, y recibir una educación formativa y en valores. Estas tres coordenadas, buena alimentación, cariño y actitudes, cimentarán las bases del futuro adulto. ¿Será la familia la responsable de no disponer de los nutrientes necesarios, de las vacunas y medicinas que les eviten o curen enfermedades, del acceso a las escuelas que los formen? El último número de este azar es la genética, constitutiva del nuevo ser. Una genética que marcará el temperamento, las destrezas o habilidades. Esta tercera combinación estará muy determinada por las dos anteriores. Es muy improbable que una persona pueda llegar a ser un apreciado cirujano o un aventajado literato, por muy buena capacidad intelectual que posea, si no ha tenido a su alcance los medios sociales y académicos. Si la persona ha crecido en un ambiente hostil o de baja valoración no es de extrañar su predisposición a la baja autoestima, dificultando sus relaciones personales y sociales.

¿Por qué entonces se responsabiliza al empobrecido de su situación e incluso se le rechaza? Este rechazo es al que se le denomina aporofobia, aversión al pobre. Incluso puede avergonzar el pobre a su propia familia, e incluso así mismo, lo que explica que a veces se identifique y apueste por el que lo somete y margina. Adela Cortina describe en su libro Aporofobia, el rechazo al pobre (2017) todas las actitudes de repudio al otro, ya sea por orientación sexual, género, pobreza, etnia, que se basan en la convicción de que existe una relación de asimetría. Creerse superior y despreciar al que está por debajo. Precisamente este discurso xenófobo lo utilizan los partidos de extrema derecha, sobre todo en épocas de crisis, contra los que tienen menos posibilidad de defenderse, contra las personas más débiles, estigmatizando a estos colectivos y convirtiéndolos en el punto de mira del odio, originando la desigualdad estructural entre “el nosotros” y “el ellos”. No se aportan argumentos sino coartadas para justificar el desprecio o la incitación a la violencia contra las personas que padecen una desigualdad estructural, dañando a las personas que denigran, atentando contra los principios más básicos de la democracia y los derechos humanos. El juego del discurso del odio consiste en utilizar el artículo indeterminado que parece justificar cualquier atropello contra las personas concretas, privándolas de autoestima. Consiste en diluir a la persona en el colectivo (los migrantes, los gitanos, los negros, etc.), situándolos en el punto de mira (rumoreando, acusando, señalando, etc.), e incluso, incitando a la violencia (quemar chabolas, atentar contra centros de menores, etc.).

Evidentemente, aporofobia, xenofobia, racismo, misoginia y homofobia estarían excluidos de una sociedad capaz de distribuir los bienes con justicia y apostando por lo público. Una sociedad plural e inclusiva, intercultural y respetuosa con la libertad de pensamiento, conciencia y profesión religiosa. Una sociedad que desarrolle una empatía global, evitando la discriminación y la exclusión.

                                                                            Córdoba, 28 de junio de 2021

                                                                               Miguel Santiago Losada

                                                                                    Profesor y escritor